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MACCABI 90 - REAL MADRID 83

El Madrid cae en Tel Aviv tras desangrarse en los rebotes

El Maccabi atrapó 53 rebotes, 20 más que un equipo blanco muy limitado en el juego interior y que tampoco tuvo el día en el lanzamiento. Doncic, 19 puntos con 5 de 14.
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El Maccabi pelea por volver a la élite después de tres años a la deriva, desde que ganase el título a los blancos en 2014. Era una reválida puntual, pero la pasó. Ganó el clásico de clásicos europeos (32-23 aún para el Real en el balance), un chute de vida para su resurrección. El Madrid, en cambio, sufrió el segundo traspié seguido en esta Euroliga. La explicación es bastante plausible: las bajas en el juego interior (las lesiones de Ayón y Kuzmic dejan a la plantilla sin ningún cinco puro). Y añadan un lento balance defensivo durante demasiados minutos, en especial en el segundo y último cuarto.

El Maccabi atrapó 20 rebotes más (53 en total, 22 de los cuales ofensivos, frente a 33 de los visitantes), una brecha casi insalvable a este nivel competitivo a menos que exhibas muñequita linda en ataque. Y no fue el caso de los de Laso: 8 de 34 triples (solo un lanzamiento más intentado de dos), con una racha muy destructiva de 0 de 10 cuando el Maccabi agarró el mando.

Thompkins acusó el mes de inactividad. Randolph fue de mucho a poco, exhausto incluso en algún tramo: casi 35 minutos en pista tras salir de una lesión. Reyes superó los problemas de faltas para romper en el tercer cuarto (10 puntos del tirón ante el gigante Parakhouski) aunque no al final. Maciulis no reboteó y Doncic actuó incluso de falso cuatro sin gran éxito. Acumuló números, pero forzó demasiados tiros. También tuvo su momento mágico: personal sacada a Norris Cole en un intento triple, técnica a Spahija por protestar lo obvio pese al arbitraje casero, cuatro tiros libres embocados y acierto de tres posterior: 74-76. Insuficiente para remontar la corriente.

Porque el Madrid, además de desangrarse en el rebote, no fluyó con el balón en las manos más allá del primer cuarto, cuando empezó a sentir el desgaste interior. Enfrente, el infierno amarillo, un equipo que creció a la carrera con los acelerones de Cole y Pierre Jackson, que anotó bajo el aro (Alex Tyus y sus mates) y se encomendó a las rachas de un inspirado Deshaun Thomas (ex del Barça) y de Michael Roll (pasado en Zaragoza y Vitoria). Entre ambos, 37 puntos. Los blancos llegaron vivos al final (78-78 a 3:40), pero apenas tuvieron opciones. Laso espera a Walter Tavares como agua de mayo mientras la alarma en la pintura no para de sonar.