Paliza a LeBron James y sus Cavs en Portland: -29 al descanso

BLAZERS 105-CAVALIERS 76

Paliza a LeBron James y sus Cavs en Portland: -29 al descanso

Sin recuperarse tras la batalla ante los Warriors los Cavs juegan un partido horrendo ante unos Blazers sin Lillard. LeBron nunca había encajado un resultado así al descanso.

Los Cavaliers llegaron al Oeste en un buen momento: seis victorias seguidas (racha que se abrió tras remontar 18 puntos precisamente a los Blazers), no siempre con buen juego pero casi siempre con eficacia. Y Kyrie Irving de vuelta. Pero en dos días se les ha venido el mundo encima. Las cosas de andar fuera de casa en Navidad o los efectos de pasar por la trituradora de los Warriors. Pero 24 horas después de la batalla del Oracle, donde el equipo de Blatt jugó mal pero compitió bien, llegó un esperpéntico ejercicio de desaparición en Portland. Todavía tienen tiempo para arreglar un poco su minigira: día de descanso y otro back to back en Phoenix y Denver. ¿Bálsamo o peligro?

Desde luego ajenos a nada que no fuera, se supone, su derrota del día anterior en la revancha que no fue de la pasada Final, los Cavaliers hicieron el ridículo ante unos Blazers que siguen sin Lillard y que llevaban cinco derrotas seguidas: 105-76. LeBron apareció en el partido destemplado, falló sus cuatro primeros tiros, apenas sumaba seis puntos al descanso y no apareció por la pista en el último cuarto. Anotó 12 puntos (igualando su mínima de la temporada) con 13 tiros (4/13), perdió 3 balones y cerró la noche tragicómica con un -29, el tercer peor mas/menos personal de toda su carrera. Más récords del día: nunca un equipo con LeBron James (ni Cleveland ni Miami) había perdido por tanto al descanso de un partido: 63-34, también la mayor puntuación encajada por los Cavs en una primera parte de este curso. El primer cuarto (34-12) incluyó la menor anotación del equipo de Ohio en cualquier cuarto de cualquier partido de la temporada. Un espanto absoluto.

Kevin Love metió un triple para poner un 0-3 que después pareció casi irónico. Visto y no visto, los Blazers perdían 13-4 y en otro abrir y cerrar de ojos, 27-10. La paliza alcanzó tintes colosales (51-24, 63-34, 80-46, 101-69…) y dejó datos bochornosos para los Cavaliers, superados en anotación en el primer cuarto (13-12) por Allen Crabbe, que anotó 26 puntos en el partido de su vida, bien acompañado por McCollum (16 puntos, 11 en el primer cuarto, y 6 asistencias) y el trabajo incansable de Plumlee (11 puntos, 14 rebotes) y Leonard (13+5 y una percepción cada vez más integral del juego, plasmada en sus 4 asistencias). Fue una noche feliz para los Blazers (12-20), su gran triunfo en una temporada de transición de la que por ahora pueden sacar bastantes cosas positivas.

Los Cavaliers asomaron mínimamente con dos triples de Dellavedova (40-24) y les cayó de pronto un 11-0 que cerró el partido (51-24). Ni compitieron ni pareció importarles. Irving descansó en la segunda noche del back to back y Kevin Love sumó 13 puntos y 5 rebotes pensando todavía en Draymond Green. Por tercer partido consecutivo, el equipo tiró por debajo del 30% (esta vez 36) y queda 19-9, tras dos derrotas seguidas que quizá no sean muy significativas aunque sí notorias, por rival la primera y por formas la segunda. Y queda 6-8 fuera de casa, dato que sí habla más de la falta de consistencia que ha lastrado a un grupo de jugadores que todavía no ha terminado de ponerse a jugar, que gana muchos partidos por pura inercia y del que sabemos que, mientras LeBron James no se lesione, será difícil que nadie le robe el cetro del Este. Pero su objetivo debería ser (es) alcanzar un nivel que le garantice competir con Warriors o Spurs. Es de suponer que llegará a él según se le vengan encima los playoffs. Pero por ahora sólo está en el camino. Y a una importante distancia.

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