REAL MADRID 82- KHIMKI 85

El Madrid fracasa ante el Khimki y ya no tiene margen de error

El equipo de Pablo Laso cedió en casa en Euroliga tras 12 encuentros seguidos sin perder. Rice fue un ciclón (18 puntos). Ayón, el mejor de los blancos, con balance 2-4.

Madrid

Casi un año después de su última derrota en casa en la Euroliga (75-85 ante el Unics Kazán el 27 de noviembre de 2014), el Madrid volvió a ceder el control del Barclaycard ante un magnífico Khimki­, que volvió a desnudar a los blancos. Un fracaso que deja al equipo de Laso casi sin margen de error, con dos victorias y cuatro derrotas a falta de cuatro jornadas. Sus enemigos ahora son el Bayern, el Estrasburgo y el Estrella Roja, al que visitará el próximo viernes. Menudo drama. Ningún campeón se ha quedado fuera del Top-16 al año siguiente. No fue “cuestión de actitud, sino de ansiedad”. Lo dijo Llull­ al final del partido. Con toda la razón. El Real quiso resolver por la vía rápida cada ataque, caldo gordo para un contrincante con la sangre muy fría.

La pelea bajo tableros y la defensa se antojaban fundamentales. El Madrid cumplió al menos con lo primero y por ahí se mantuvo en el partido, porque atrás faltó organización. El Khimki movió el balón de maravilla, percutió en la zona con Davis y Augustine a buen nivel e hizo daño por fuera con Koponen, Vyaltsev y Shved. Un plantillón. Mientras, el Real se enfrascaba en un run and gun (correr y tirar) que no le beneficiaba porque no desgastaba a su rival. “Tocad el balón”, gritaba Laso en un tiempo muerto con un preocupante 27-37 (minuto 15), tras un parcial de 0-8. La arenga funcionó y con un 10-2 el Madrid se arrimó (37-39). Al descanso, la ventaja se mantuvo en esos mínimos para el Khimki (42-44).

Dos triples, de Llull y de Carroll, pusieron por delante a los blancos. Entonces surgió Rice, bestia negra del Madrid en la Final Four de Milán, que no había jugado casi en el primer cuarto y solo llevaba cinco puntos en el minuto 23. Encadenó 11 en menos de tres para enfriar el ímpetu local. De no ser por la brega de un magnífico Ayón y la calidad de los Sergios, no hubiera habido un final apretado.

Sergio Rodríguez y Llull acertaron de tres. Monya aceptó el envite y descargó un torpedo a siete metros y luego una canasta a la media vuelta de enorme clase (77-81). El Chacho volvió a afinar de lejos y tras un tiro libre de Llull y dos de Shved la cosa estaba en 81-84 y posesión para el Madrid. Llull desperdició dos triples y luego Sergio erró a propósito su segundo lanzamiento desde la personal para buscar la prórroga. Pero el plan a la desesperada no funcionó y Rice cerró el triunfo ruso. Laso, que vio una técnica, se quejó del arbitraje, y sus jugadores hablaron de “falta de respeto”. Pero ese no fue el problema.