PANATHINAIKOS-BARCELONA

Un clásico con sabor a final por el factor cancha en cuartos

Barcelona y Panathinaikos dirimen otro capítulo de un duelo ya histórico en el baloncesto europeo: 21-13 para el Barça, que ha ganado los últimos siete y necesita la victoria.

Un clásico con sabor a final por el factor cancha en cuartos
Juanma Rubio
Redactor Jefe de la sección de Baloncesto
Nació en Haro (La Rioja) en 1978. Se licenció en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. En 2006 llegó a AS a través de AS.com. Por entonces el baloncesto, sobre todo la NBA, ya era su gran pasión y pasó a trabajar en esta área en 2014. Poco después se convirtió en jefe de sección y en 2023 pasó a ser redactor jefe.
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Sin demasiado brillo, el Barcelona cumplió en el Palau ante Galatasaray y Alba Berlín y se posicionó para jugarse el factor cancha en cuartos en los dos partidos que juega ahora en el Top-16: en Atenas ante el Panathinaikos y en su pista ante el Maccabi. En el OAKA defiende además cuatro puntos de average (80-76 en Barcelona) del mismo que ante el actual campeón sólo debería recuperar los dos de la estrambótica derrota en Tel-Aviv (70-68). El Barcelona todavía no ha ganado a domicilio en esta segunda fase y desde luego ha llegado el momento de hacerlo: marcha 5-3, como Panathinaikos, por el 6-2 de Maccabi y el 7-1 del Real Madrid. Estos dos últimos tienen que pasar por el Palau en la resolución de un grupo del que se caen sin remisión los ya desahuciados Estrella Roja y Galatasaray y también los perseguidores Zalgiris y Alba, ambos en 3-5. En condiciones normales Real Madrid, Maccabi, Barcelona y Panathinaikos deberían estar en cuartos y la batalla por tener factor cancha en esa ronda (por las dos primeras plazas del grupo) pasará a ser instrumental en esta ya iniciada segunda vuelta. En el otro grupo, además, todo apunta a que los dos primeros saldrán del temible trío Olympiacos-Fenerbahçe-CSKA. Es decir, el tercero y cuarto tendrán que medir a griegos, turcos o rusos con la ventaja de pista en contra: un infierno.

Para el Barcelona, generalmente infalible en el Top-16, está es una situación nueva. Desde que llegó Xavi Pascual, que precisamente debutó como primer técnico azulgrana en el estreno del Top-16 de la temporada 2007-08, el Barça siempre ha jugado cuartos de final y sólo en aquel 2008 tuvo que hacerlo sin el factor cancha a favor: cayó 2-1 ante el Maccabi. Desde entonces, seis temporadas seguidas con esa ventaja en el playoff, lo que ha sido casi una garantía de éxito: cinco cuartos superados y cinco presencias en la Final Four. Y sólo una derrota, en 2011 y ante el Panathinaikos, que ganó el segundo partido en Barcelona y los dos de Atenas, un 1-3 que resultó traumático para un Barça que defendía el título logrado en París en 2010 y que se quedó a las puertas de una Final Four que se iba a disputar además en su Palau Sant Jordi.

El Barça llega mejor: siete triunfos seguidos

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Así que el partido resulta trascendental para el Barcelona que, en su irregular versión actual, saldrá de Atenas cerca de la pole position o seriamente rezagado en esa pelea por, como mínimo, la segunda plaza del grupo. Un triunfo supondría además un serio rearme anímico para un equipo ciclotímico desde hace demasiadas semanas. Y sería, por último, otro derechazo al mentón del que es seguramente su enemigo más íntimo a nivel continental (dejando a un lado la obvia rivalidad doméstica con el Real Madrid). Los Barcelona-Panathinaikos son ya un clásico del baloncesto europeo: 34 enfrentamientos con un balance de 21-13 a favor del Barça, que lleva siete triunfos seguidos ante los verdes, tres de ellos en su infierno del OAKA. De hecho, el Panathinaikos dominaba 2-1 la serie de cuartos en 2013 y el Barcelona le dio la vuelta con un gran triunfo en el cuarto partido en Atenas y la puntilla en el Palau, en el quinto. A esos dos triunfos han seguido otros cinco, tres esta misma temporada (dos en la primera fase y el de la ida en el Top-16). En estos duelos, además, siempre pasan cosas: en la visita del Barça al OAKA en diciembre hubo amenaza de bomba en el descanso y claro triunfo azulgrana en el que era el partido 500 de Pascual al frente del equipo. El técnico de Gavá tiene una marca personal 14-5 contra un Panathinaikos al que domina además 10-0 en todos los partidos que no se han jugado en eliminatorias de cuartos (primera fase, Top-16, Final Four).

Pascual (137-36 total en sus ya más de siete años como técnico de Euroliga) vuelve a medirse además a Dusko Ivanovic, al que sustituyó en el banquillo del Barcelona en febrero de 2008. Diamantidis jugará su partido 22 contra el Barcelona y Navarro, el número 20 contra el Panathinaikos. Ambos equipos se repartieron siete Euroligas entre 2000 y 2011, 5-2 para un PAO que sumó además su primer título en 1996, ante el Barcelona y en la final del tapón ilegal de Vrankovic a Montero. En presencias en Final Four, el Barça manda 14-11 en un ya eterno duelo de gigantes del continente que vivirá un nuevo episodio, esta vez con mucho en juego. Partidazo.

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