El Barcelona, campeón de Liga

ACB

BARCELONA 83 - REAL MADRID 81

El Barcelona, campeón de Liga

Ganó 83-81 al Madrid en un partido marcado por las continuas protestas a los árbitros. Pablo Laso fue expulsado en el tercer cuarto. Enorme Tomic y Navarro MVP.

¡Barcelona, campeón! No falló en casa, en su gran oportunidad en el Palau, como decía Navarro, aunque sudó y sufrió como nunca. En dos ocasiones alcanzó una ventaja de 12 puntos. No se vio vencedor hasta que le rescató Lampe. El polaco, formado en la cantera madridista, anotó un triple a 21 segundos de la bocina que deshacía el empate: 79-76. Justo antes había barrido un balón providencial de su aro. 

Liga número 18 para el club azulgrana, de ellas 15 bajo el formato de playoff. El mejor del mes de junio, de las tres últimas semanas de competición. Al revés que el Madrid, al que la derrota le hará más daño que beneficio le hubiera traído el éxito. Durante ocho meses acaparó titulares. Unanimidad: “El mejor equipo de Europa”. Y ahora dice adiós sólo con una Copa del Rey (bueno, sí, y con una Supercopa). Poco bagaje para tanto derroche de espectáculo. Y se despide también dando la imagen de que en el vestuario están pasando cosas, de que algo se ha roto ahí dentro desde la Final Four a esta parte.

Las lesiones, la de Carroll y la de Draper, también le han crujido. El club debió buscar un sustituto. Rudy y Sergio Rodríguez terminaron bajo mínimos. Mirotic, esta vez, destacó en el último parcial, pero resultó insuficiente. Se marchó al banco tras una quinta falta a Navarro discutible. Pero olviden a los árbitros (mal día), el Barça fue mejor. No hay excusa.

Y fue mejor un tal Tomic, que hizo un partido antológico: 22 puntos, 9 rebotes, 10 faltas recibidas y 28 de valoración, aunque el MVP, por los cuatro encuentros, cayó en manos de Navarro (14 tantos, de más a menos: 2 de 9 en tiros de campo y 7 pérdidas, aunque 9 de 10 desde la personal). El tercer premio individual de su carrera en una final de Liga, nadie tiene más. Por delante de Sabonis y Reyes. Leyenda. Y MVP para Xavi Pascual, que suma diez títulos en 17 finales nacionales de 19 posibles desde febrero de 2008. Y una Euroliga. Sexta temporada seguida del Barça con al menos un trofeo. La constancia de un grande. La que había recuperado el Madrid.

Ya en el salto inicial la tensión se mascaba como bocadillo de polvorones. Difícil de tragar, más aún de digerir. Muchas faltas, mucha concentración y muchas protestas, sobre todo blancas, de Laso, al que una personal de Dorsey a Mejri no pitada sacó de sus casillas. Técnica. Más tarde se llevaron otra los jugadores del banquillo azulgrana. Y luego llegó el show del técnico madridista, descalificado en el tercer cuarto (minuto 24) tras levantarse con su pierna escayolada y decirle a los árbitros: “Es una pu… vergüenza”. Enfiló hacia los vestuarios en silla de ruedas. Mala decisión y peor imagen, aunque su expulsión hizo reaccionar a los suyos.

Esa presión, ese estrés, no había afeado el juego en la primera parte, sobre todo el del Barça, que trabajó muy bien con la habilidad de Navarro y Huertas desde la línea de tres para generar espacios tras bloqueo directo, también en los bloqueos indirectos. Fluían. El Madrid no tanto. Sus movimientos eran más espesos, más de balón a Bourousis y tratar de moverse en torno a él, de penetrar. Más a tirones, intermitente. El griego ha sido de lo mejor del equipo en esta final. El otro, Mejri, cayó lesionado en el último cuarto. Pierna derecha. Se marchó llorando.

La vistosidad de ese 47-42, con un Barcelona otra vez certero (encestó seis de sus siete primeros triples), se quedó en el vestuario. La segunda parte no fue fea, sino lo siguiente, aunque hubo drama para dar y tomar. Después del 45-33, el campeón volvió a tocar los 12 de renta: 61-49. Justo con la expulsión de Laso, que no tuvo, queda claro, su mejor final. Sin su técnico, los jugadores dieron un paso al frente. Lo fácil era entregarse, pero sacaron orgullo. Utilizaron el péndulo para hipnotizar al Barça, que se contagiaba del mal juego, de las pérdidas (23), de los errores. Carácter; les faltó acierto. Con 73-72 desperdiciaron hasta tres lanzamientos para ponerse por delante. Su 4 de 21 en triples (19%) les delata. El peor día en el peor momento para el MVP de la Euroliga, Sergio Rodríguez: 1 de 10 en tiros de campo y -6 de valoración. A poco que hubiera acertado alguna, el Madrid hubiera estado más cerca del quinto. Porque siguió tirando, con fe y sin puntería. Tampoco Llul mostró más tino (3 de 11). Y Rudy sólo añadió un palmeo en esa carrera hacia la meta. A cambio, el rival no erró desde la personal. No esta vez: 26 de 30. Oleson exhibió pulso y mente fría en los dos últimos (83-79). Ser de Alaska no le resta mérito. Lanzamientos que valían la Liga, la del playoff, la única que trae premio.

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