El Real Madrid deja para el último cuarto la victoria 50
Un parcial de 26-13 en el cuarto final asegura el triunfo 50 del Madrid en 52 partidos esta temporada. El Gran Canaria jugó a gran nivel y mandó durante tres periodos.


Buen partido del Herbalife Gran Canaria y no tan bueno del Madrid, no como acostumbra. Pero el líder volvió a ganar: triunfo número 50 de 52 posibles. Una racha de otra época, que nadie hubiera siquiera imaginado hace cinco meses.
A estas alturas de temporada, con una montaña de tarjetas de embarque acumuladas en el cajón y las prioridades bien definidas, con un colchón de triunfos que casi le garantiza la primera plaza, no resulta fácil encarar lo que resta de Liga regular. Las lesiones de los dos últimos meses quizá hayan frenado también ese ritmo de apisonadora a tiempo completo (ayer, además de Carroll, faltó Bourousis, en Atenas estrenando paternidad). Para algunos el Barça es ya el equipo más en forma del continente. Lo único seguro es que nunca los dos grandes fueron tan favoritos en la Euroliga. Los dos a la vez.
El Real jugó a tirones, a ráfagas de talento y de sacrificio, y le costó remontar la desventaja inicial, que llegó a ser de diez tantos (19-29). Enfrente, claro, había rival, de los buenos, paciente en ataque y con pulso en el lanzamiento. Combativo atrás. Impidió que el líder se sintiera cómodo y eso en el Palacio resulta muy difícil. El Granca extrajo sus lecciones de la paliza en la Copa y saltó a la pista a morder (5 a 10 dominaba en el rebote). Al Madrid le costó entrar, pero llegó a tiempo, incluso le sobró algún minuto. Sólo ganó el último cuarto, aunque lo hizo con la contundencia habitual con la que liquida enemigos: 26-13.
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La primera reacción del Madrid tuvo su jugada icono. Tavares, el gigante de 2,20 del que es difícil apartar los ojos por tamaño y potencial, sacó los codos para proteger el balón, pero Felipe Reyes se lo arrebató. Galopada, tapón esquivado y falta de propina: 2+1 y 32-36, el Palacio despertaba.
El Granca siguió a lo suyo y sacó la cabeza con el tino de Hansbrough (40-45). La brega de Tomás Bellas (formado en la cantera blanca) complicaba a los bases locales, pero diez puntos de Mirotic, en una demostración máxima de talento, dieron la primera ventaja clara a su equipo. El rival no se había ido (57-61) y todo quedaba para el último cuarto. Una antideportiva de Beirán a Rudy ayudó al Madrid a despegar. Luego, entre Llull, Sergio Rodríguez y Reyes echaron el candado: 78-68 (0 de 6 del Granca en triples en este tramo). Triunfo redondo, el número 50, la mitad de ellos, 25, en Liga y todos seguidos.



