HERBALIFE 70 - LA BRUIXA D'OR 85

La Bruixa d'Or destroza a un Granca en plena crisis de juego

Monroe lideró a un acertado cuadro manresano ante un pésimo Herbalife, desnortado desde que cosechó las primeras derrotas de la temporada.

La Bruixa d'Or destroza a un Granca en plena crisis de juego
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En muchísimas ocasiones ha repetido Pedro Martínez que el trabajo de un equipo de baloncesto debe medirse y analizarse mucho más allá de los simples resultados. Esa idea parece perfectamente aplicable ahora al grupo que dirige, desnortado  lejos, desde que cosechó las primeras derrotas de la temporada, de lo que se espera de un plantilla larga y con recursos. Y La Bruixa d'Or lo aprovechó, vaya que si lo aprovechó. Se llevó el triunfo (70-85) en un partido plácido desde su arranque, con buenos porcentajes y sacando de sí todo lo mejor.

El primer cuarto retrató por sí solo lo que viene siendo el equipo isleño hace ya bastantes jornadas, incluso consiguiendo victorias. Una defensa más blanda que nunca, un ataque aturullado y sin confianza alguna. Ante las facilidades dadas en su zona por los amarillos, hasta siete jugadores manresanos anotaron, especialmente Monroe y un eléctrico Waters. Cuatro triples visitantes fueron cayendo para poner rápido en ventaja a los de Comenge (8-15, min.5), que vieron el panorama y metieron la directa hasta cerrar en diez minutos un parcial de 15-33.

El orgullo del cuadro canario, la presión del pabellón, tampoco resultaron suficientes en el segundo acto. Los buenos minutos de Hansbrough tuvieron respuesta en la inteligencia de Alex Hernández y el trabajo picapedrero de Arteaga, siempre asistido por un Dominic Waters que acabó con 16 puntos la primera mitad después de hacer con Bellas y Oliver lo que le vino en gana. Aún así, un par de buenas acciones en cancha propia, con mayor dificultad en la anotación catalana, valieron a los locales para bajar a 11 las diferencias al descanso, 38-49, también gracias al carácter de Ben Hansbrough en ataque.

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Pero a esas alturas de encuentro, los de Manresa ya tenían claro que la oportunidad era de oro para ganar por tercer curso consecutivo en el otrora complicado Centro Insular de Deportes. Eriksson y Monroe cogieron la batuta en la reanudación, y la fe con la que lanzaban desde 6,75 volvió a colocar los 17 a su favor (42-59, min. 24). El Granca era entonces un pequeño desastre, con tiros que no tocaban aro y defensas sonrojantes. Minutos duros y pitos, poco usuales, desde la grada. Manresa a lo suyo, máxima ventaja con el 45-64 antes del 49-67 con el que se afrontaba el periodo final, que engordó al completo los minutos de la basura.

Darryl Monroe seguía dibujando un partido imponente, y no solo en las cifras. Su compromiso atrás, su calma, su vocación colectiva, le dieron a los suyos el porte necesario para comandar la mañana sin el más mínimo sobresalto y con rentas de hasta 23 puntos (60-83), haciendo estallar en el Herbalife la crisis que hace meses se venía cocinando pese las pírricas victorias. La clasificación dicta lo que dicta, pero mientras La Bruixa se exhibió como un conjunto engrasado, metido y en buena dinámica, el Gran Canaria dio muestras de todo lo contrario, como últimamente pero ahora además perdiendo, y con estrépito. Ya nada maquilla el mal juego y el estado de forma alarmante del equipo que dirige Pedro Martínez.

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