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Sergio corona al Madrid

SUPERCOPA | REAL MADRID 83 - BARCELONA 79

Sergio corona al Madrid

Sergio corona al Madrid

ADRIAN RUIZ DE HIERRO

EFE

El base, elegido MVP después de ser el mejor del Madrid en un partido de enorme tensión que se resolvió en los últimos instantes. El equipo de Pablo Laso revalida su título.

El Real Madrid ha pasado de estar peleado con la Supercopa a hilar dos títulos. Y Pablo Laso lo celebró puño en alto en Vitoria, delante de su gente, lo que le supo aún mejor. Cuarto trofeo (añadan una Liga y una Copa) en dos años y un mes para el técnico blanco. Suena a condena; para el Madrid es una bendición, como lo es haber sacado de la NBA a Sergio Rodríguez (MVP con mando en plaza).

Los blancos atraparon el triunfo con un bloque sólido que sabe a lo que juega, que padece de vaivenes, sí; pero que ha ganado en madurez y es capaz de sobreponerse a la descalificación de Carroll y a los problemas de faltas de Rudy, capaz de tumbar a una selección mundial como la azulgrana sin meter un solo triple en los tres últimos cuartos, después de haber firmado cinco en el primero. No olvidamos que faltaba Navarro, y Lorbek, aunque compensa lo de Carroll. El contador del Clásico se pone 1-0. El Barça, más verde, espera turno, impaciente por conjuntar a sus cinco fichajes y por recuperar a los caídos. Le llegará seguro. El Madrid ha golpeado primero, falta saber quién lo hará el último. Qué batalla.

Para muchos la Supercopa no es un torneo oficial, sino de pretemporada, el trofeo de la galleta dicen incluso, pero para otros, empezando por los jugadores, ni por asomo. El pique entre el Madrid y el Barça es eterno y ninguno de los dos quiere dejar pasar la ocasión de hincarle el diente al rival. Esta vez, además, tuvimos dos finales en una. La primera duro hasta el minuto 13, con claro dominio de un equipo blanco muy centrado y fino en los triples, con Darden en plan quinto partido del pasado playoff­: 35-26.

La segunda arrancó con un rifirrafe entre Carroll y Sada, que se saldó con la descalificación del madridista por doble antideportiva mientras que el base azulgrana siguió en pista con sólo una técnica. Cuando el caldero abandonó el punto de ebullición, con los propios aficionados vitorianos increpando a Sada por hacer teatro, el partido se enfrió y el Madrid se descentró. Sus gestos, sus reacciones­, no eran las de antes: 41-41. Había perdido el timón, y a Carroll.

Luego vendría un robo de Rudy a Lampe que los árbitros interpretaron como falta. Dudosa. Era la cuarta del balear, que se marchó al banco con patada a la publicidad incluida. Técnica al banquillo y amago de descontrol. El Madrid, sin embargo, se repuso a lo grande: 67-56, minuto 31. Entonces, con un quinteto más bajo en cada puesto, se bloqueó en ataque, mientras un Huertas de fábula conectaba con Tomic. Una, dos, tres veces seguidas… hasta el infinito. Tomic barría rechaces, se aprovechaba de la falta de acoplamiento atrás de Bourousis para meter en un suspiro doce de sus 21 puntos antes de caer eliminado a 59 segundos de la bocina. Lo echó del partido Sergio Rodríguez, que resolvió las apreturas (73-71) desde la línea de personal (10 de 12). Remató Bourousis con un taponazo (79-75). El desquite. Merecido MVP para el Chacho y segunda Supercopa seguida para el Madrid. La temporada anterior le dio el empujoncito que le faltaba, a ver en esta qué pasa con la Euroliga entre ceja y ceja.

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