BARCELONA 94-VALENCIA 62

El Barcelona se divierte

Excepcional partido del equipo de Pascual ante un Valencia muy mermado que sólo plantó cara en el primer tiempo. El tercer puesto, en la mano del Barcelona.

El Barcelona se divierte
Albert Olivé
Juanma Rubio
Redactor Jefe de la sección de Baloncesto
Nació en Haro (La Rioja) en 1978. Se licenció en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. En 2006 llegó a AS a través de AS.com. Por entonces el baloncesto, sobre todo la NBA, ya era su gran pasión y pasó a trabajar en esta área en 2014. Poco después se convirtió en jefe de sección y en 2023 pasó a ser redactor jefe.
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El Valencia es un buen equipo con energía competitiva y una plantilla bien pensada. Pero llegaba al Palau en paños menores, con el juego interior devastado por las lesiones de Doellman, Lishchuk, Pietrus y Faverani. Conviene comenzar por ahí y asumir que no era el mejor día para probar a Hrycaniuk y Hanley, que al menos pusieron esfuerzo en un primer tiempo en el que el equipo de Perasovic capeó el temporal como buenamente pudo a base de aguijonazos de Ribas y del talento de Dubljevic, que terminó con 13 puntos y 12 rebotes. Pero el 44-38 del descanso no era más que el testamento de un equipo que ya había corregido dos fugas (21-12, 40-29) de un Barcelona que ganó cuando quiso y como quiso. Y que se le pasó de maravilla: la sonrisa es la mejor terapia para superar el golpe que ha supuesto la baja de Mickeal, que se llevó una emocionante ovación del Palau antes del partido.

Las bajas de Valencia le pusieron el partido en bandeja al Barcelona pero este le sacó brillo a su superioridad, se divirtió y divirtió. Y ganó de paso un duelo que le deja con el tercer puesto a buen recaudo, dos de ventaja sobre Valencia y Bilbao… y a dos de Caja Laboral, al que sus cuitas europeas le pueden dejar con el aliento de los de Pascual en el cogote. Porque el Barcelona está en una dinámica arrebatadora, con un nivel de juego excelso. Físico, confianza y un funcionamiento colectivo a prueba de bombas (y de lesiones). El método Pascual en versión rodillo, con dinamismo y alegría. El Barcelona jugó con el Valencia como un gato con un ovillo de lana. No tiró ningún tiro libre en el primer tiempo y concedió hasta 20 rebotes ofensivos bajo su aro. Pero llevó siempre el partido en el bolsillo y lo dinamitó a la salida del descanso con un parcial de 17-2 en cinco minutos, Navarro con la batuta y Lorbek al violín. Roto el partido, la ventaja escaló hasta un 91-56 cerca del final. Parcial de 50-24 en el segundo tiempo, 127-50 total en valoración.

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Cuando todavía había partido, Tomic resultó demoledor. Entre algodones por molestias en un menisco, jugó poco más de 17 minutos en los que firmó 17 puntos y 5 rebotes, sin respuesta por parte de un Valencia muy corto en la rotación y que sufrió además un día excelso del Barcelona en el tiro exterior. Las zonas de Perasovic saltaron por los aires por una lluvia de triples alimentada por una circulación de balón excelente y un desfile de muñecas en estado de gracia. Hasta nueve jugadores anotaron al menos un triple y el Barcelona hizo un brillante 12/22 al que sumó un sobresaliente 26/35 en tiros de dos. Incontestable.

Jawai, tras su rugido en Siena, volvió a la cueva de la intrascendencia y las faltas personales, mientras que Ingles se limitó a acompañar, a fluir en el caudal de un equipo que fue un torrente. Navarro, Wallace, Tomic, Lorbek o hasta un Jasikevicius que anotó nueve puntos seguidos en pleno festival: 24 asistencias repartió un Barcelona colosal en ataque, el vía crucis de la primera vuelta que parece definitivamente olvidado. No era el día para medir las implicaciones de la dolorosa baja de Mickeal, pero sí lo era para mantener el estado de optimismo. Y el Barcelona cumplió con matrícula. En un partido en el que sintió suya la victoria muy pronto, eligió sellarla de la mejor manera posible. Optimismo a manos llenas y síntoma de excelente salud.

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