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El Madrid sufre demasiado para ganar al Lucentum

LIGA ENDESA | REAL MADRID 91 - LUCENTUM 87

El Madrid sufre demasiado para ganar al Lucentum

El conjunto de Pablo Laso sigue con la incertidumbre en su juego y está a punto de desperdiciar 23 puntos de diferencia ante un luchador Lucentum. Llull, el mejor con 24 puntos.

El Madrid es un equipo con dos caras. Está la fuerza de la naturaleza, la que aplasta sin misericordia rivales a base de volar por la pista, de abusar de la precisión en el triple, de hacer las cosas francamente bien. Pero también está la que deja un sabor amargo en la boca, la que ni genera en ataque ni defiende, la que anula los recursos de los que presume el Madrid. Hasta ahora, los de Pablo Laso habían exhibido con pocas excepciones la primera, la buena. Pero desde hace una semana, la versión triste del Madrid asoma, sembrando una temerosa incertidumbre cada segundo que pasa. Las dos se pudieron ver perfectamente en la sufrida victoria ante el Lucentum Alicante (91-87), un equipo correoso y práctico, que demuestra con frecuencia porque lucha con firmeza para meterse en playoff.

El inicio del choque fue prácticamente perfecto. Tras unas semanas con la mira desajustada, el Madrid decidió que iba a volver a la forma angelical. Con 13-11 en el marcador, Llull y Tomic, el discutido Tomic, descosieron a Lucentum. En un abrir y cerrar de ojos, las oleadas blancas pusieron un 32-13 en el marcador. Seis triples, nueve puntos de Llull y 11 del pívot croata. El partido parecía resuelto pues al Madrid no se le adivinaban fisuras. El conjunto alicantino, además, apenas había anotado tres canastas en juego en 10 minutos y daba una imagen muy pobre, dando la sensación de estar desahuciado. Pero algo cambió. El Madrid se empeñó en que el partido no estaba terminado y Lucentum aceptó el reto. De la mano de Pedro Llompart, el equipo de Txus Vidorreta se fue metiendo poco a poco en la contienda después de perdiendo por 23 puntos. Tras ceder el primer parcial, no perdió ninguno de los tres restantes. Un mérito brutal si se ve el primer cuarto que realizó el Madrid. Tras otros 10 minutos, intrascendentes, el choque se fue con 47-31 al descanso.

Todo eran sonrisas en el Madrid, a pesar de que el ritmo y la deriva del juego eran peligrosos. Los de Laso disfrutan mucho cuando se desbocan y juegan a tumba abierta. Pero, cuando se nublan la improvisación y la imaginación, el Madrid se atasca. Y ahí ni Sergio Rodríguez ni Sergio Llull saben darle la pausa necesaria a su equipo. Primero, porque Llull, el mejor del partido con 24 puntos, no concibe la palabra pausa; segundo, porque Rodríguez anda perdido. Choca mucho el concurso de éste último con el Llompart, base de Lucentum, que activó a su equipo con 15 puntos y al que sólo paró quedar eliminado. A la vuelta del vestuario, los visitantes se incendiaron. A base de faltas cortaron al Madrid y tras volver a ver los 20 puntos de diferencia, bajaron a ocho tras un triple de Rautins que aderezó un parcial 4-14 para los alicantinos. Los nervios atacaban al Madrid, incapaz de mover el balón ni con paciencia ni con acierto, pero que, a base de tirones, mantenía una cómoda ventaja en el marcador.

Con esta extraña situación se llegaba al cuarto periodo. Aún así, el Madrid transmitía cierta tranquilidad. Cuando más controlado parecía que lo tenía el Madrid, el irreductible Lucentum, otra vez Rautins, dio pie al infarto. A falta de cuatro minutos, el partido estaba 77-72. El conjunto alicantino buscaba el milagro (ya no contaba con bases) y el Madrid ansiaba tranquilidad. Pero, de nuevo, ni un mínimo atisbo de ella. El partido estaba eléctrico, inestable. Dos triples de Llull y Singler, los primeros desde el primer periodo, suavizaron la angustia del Madrid, que se quedaba sin recursos tras sacar Laso del concurso a Tomic (13 puntos, 15 de valoración) por su fragilidad defensiva y desaparecer del mapa jugadores de la talla de Mirotic o Reyes. Sólo Llull sostenía a su equipo. Tres triples en un minuto de Lucentum, impulsado por pura fe, asustaron al Madrid. Pero la heroica reacción llegó demasiado tarde y el Madrid se llevó un encuentro que ganó en 10 minutos gloriosos, pero que pudo perder en una media hora espantosa ante un gran Lucentum.