El baloncesto femenino se destapa en el siglo XXI
El Ros Casares no pudo llegar a Valencia a la hora prevista por una huelga de controladores aéreos, pero su Euroliga es un nuevo éxito para el baloncesto femenino español que crece a pasos agigantados. Las Selecciones añaden a los éxitos de los clubes diez oros desde 2001.
Dos Euroligas seguidas. Si ser campeón de Europa es complicado, serlo dos veces consecutivas lo es aún más. Ésa es la realidad del baloncesto español, representado por dos estilos diferentes: el del club que trabaja y el del club que compra. Pero ambos con éxito.
El año pasado el Avenida se alzaba con el cetro y éste ha sido el Ros Casares quien lo recoge, aunque al título le ha costado llegar a Valencia. Estaba previsto que la expedición aterrizara en la capital del Turia en la tarde ayer, pero una huelga de controladores aéreos retuvo al equipo en Zúrich, que finalmente viajó a Barcelona y de ahí a Valencia en autobús.
Noticias relacionadas
Dominio.
La empresa patrocinadora está envuelta en expedientes de regulación de empleo y el futuro está en el aire, al menos con la fuerza que ha tenido hasta ahora. El triunfo del Ros existe, pero el del crecimiento del baloncesto femenino también. Si en los dos últimos años, los campeones han sido patrios, en esta ocasión hay que sumar al baile al Rivas, que disputó su primera final. En total, dos campeones y cuatro subcampeones en seis años (Rivas, Ros en 2007 y 2010 y Avenida en 2009). ¿Mérito? Sí, pero sólo porque antes hubo trabajo y desde la base. En total, 26 medallas (diez oros, diez platas y seis bronces) en los campeonatos internacionales en lo que llevamos de siglo XXI.



