"Hace tres años decían que estaba acabado"
El de Aranjuez hace hoy un mes que se comprometió con el Real Madrid. El suyo fue el traspaso del verano (un millón de euros) y su aclimatación al equipo ha sido tan rápida que él mismo no deja de sorprenderse. En lo que va de Liga es el jugador blanco más valorado (25) y el máximo anotador (17).


Ahora que todo le va bien en el Real Madrid, háblenos de sus inicios, de sus dudas.
Hasta 1998 nunca había jugado en un equipo, prefería el fútbol en mi colegio (San Pascual, en Aranjuez). Pero un día un amigo de mi padre me dijo que probara en el Estudiantes, que me presentara a la operación altura, que el baloncesto podía ser mi deporte.
¿Y lo hizo?
Sí. En un principio no me cogieron. Lo hicieron más tarde en unas pruebas técnicas. Tenía doce años y medía 1,68 metros. La estatura de mi padre, 1,98, quizá les hizo pensar que crecería bastante más. Empecé en preinfantil, en el equipo B del Estudiantes.
¿Se enganchó rápido?
Sí, porque me gustaba, pero fue durísimo para mí y para mis padres, con tanto viaje entre Aranjuez y Madrid. Ellos tuvieron que abandonar algo el negocio familiar (dos papelerías) para acompañar a un chico de doce años que no podía andar solo por la ciudad. En la cancha también sufrí. Era más pequeño que los demás, más endeble y el Estudiantes tuvo mucha paciencia, por eso le estoy agradecido. Jota (Cuspinera, ayudante de Messina) era el director de la cantera y apostó por mí. Ahora me lo recuerda, me dice: 'Quién iba a pensar viéndote entonces que llegarías a la ACB'. Incluso al año siguiente casi me descartan, me quedé con la última ficha, la número doce.
¿Cuándo vio que aquel trabajo podía llevarle a la élite?
Varios años después, cuando ganamos el Europeo júnior de Zaragoza en 2004.
Siempre fue madridista en fútbol, ¿y en baloncesto?
Apoyaba a los dos equipos. De hecho, me alegré del fichaje de Herreros por el Madrid (1996) y cuando entré en el Estu tuve alguna riña con compañeros. Luego me llevaron por la senda de la Demencia e, incluso, pité a Herreros en los derbis para ponerle nervioso. Siempre sin insultos, aunque un día su respuesta fue meternos casi 40 puntos. Por eso entiendo perfectamente que ahora pase lo mismo conmigo, siempre que no me falten al respeto. Sé, por ejemplo, que antiguos compañeros me pitaron en el derbi que inauguró esta Liga.
¿Sus padres nunca le sugirieron que se buscara un equipo más cerca de casa?
Era muy malo, pero confiaban incomprensiblemente en mí. El tiempo les ha dado la razón. Eso sí, ninguno se imaginaba un estreno con la camiseta blanca como el que tuve en el derbi. Eso no me lo creía ni yo.
¿Por qué ha mejorado tanto en estos años?
Por los momentos difíciles que he superado, siempre con la ayuda de mis padres: 'Olvídate de todo y trabaja', me decían. Si pasas los baches, te endureces. Y yo lo he pasado muy mal cuando empezaba y también hace tres años, con la lesión en la rodilla (la derecha). Ahora estoy aquí, pero entonces decían que estaba acabado y el año antes había sido el jugador revelación de la ACB. Aquello me hizo más fuerte, aunque en el momento quieres demostrar cosas y lo único que consigues es jugar aún peor.
¿Qué pasó realmente?
El origen de todo fue la lesión de rodilla, estaba medio cojo. Al final en el Estudiantes me permitieron ir a otro fisioterapeuta (Joaquín Juan, que lleva también a Gasol). La recuperación de la rótula no había sido la idónea y debía buscar un camino distinto. En dos meses estuve listo. Aquello fue en octubre de 2007. Además, tuve problemas de sobrepeso. Ahora no paso de 105 kilos y entonces eran ciento y bastantes. Con el cambio de alimentación mejoré mucho físicamente.
¿Su fichaje por el Madrid corrió peligro por la rodilla?
Vieron la lesión en las pruebas y se preocuparon, pero hablaron con Joaquín Juan y yo les dije que llevaba tres años sin problemas. Toco madera, pero estoy muy bien. Podría jugar sin rodillera perfectamente. Me la pongo por costumbre.
¿Tiene ahora envidia de su hermano, que sí que apunta a futbolista?
No, qué va. Mi padre también confía ciegamente en Dani (20 años), que está en el Madrid C. La suerte que tiene él ahora es que vive en mi casa. Espero que vaya para arriba, porque posee cualidades.
Viendo el Mundial por televisión, ¿pensó que podía haber echado una mano en Turquía?
Cuando las cosas van mal la gente siempre se acuerda de los que no están, y no es justo. No logré ir al Mundial, pero la preparación me ha servido para llegar muy fuerte al Madrid.
¿Jugar en el Madrid ayudará a que Scariolo considere que ya está maduro?
Sí, pero en la Selección ya pensaremos más tarde.
¿Qué le dijo Messina cuando aterrizó en el equipo?
Que confiara más en mi tiro, que tenía que crear espacios para mis compañeros, para los pívots. En el Estu los aleros éramos los que jugábamos por dentro. Messina incide mucho en los espacios, en el juego sin balón.
En su caso ha sido llegar y besar el santo, mientras que Velickovic lleva más de una campaña penando por acoplarse al mismo puesto.
La de tres no es su posición natural y sigue aclimatándose, pero se está entrenando muy bien. De cuatro quizá se sienta más cómodo, pero nos puede ayudar de muchas maneras. Para jugar de alero alto es importante saber siempre lo que debes hacer en cada momento y sufrir ante gente más bajita en defensa.
¿Cuál es su techo?
Pienso más en no relajarme. Si hay que soñar, antes que en la NBA, me imagino en unos Juegos Olímpicos con España y ganando la Euroliga con el Madrid. Este año tenemos equipo para pelear la Final Four.
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¿El Barça está al alcance?
Son el mejor equipo de Europa y también lo eran el año pasado, cuando la Liga se la llevó el Caja Laboral con una plantilla que, creo, no es mejor que la nuestra ahora. La historia se puede repetir.



