A un paso del anillo
Los Lakers ganaron en Orlando y están a una victoria del título


Al fin, como Jack Nicholson en Mejor, Imposible, no se puede ganar el Oscar al mejor actor sin unos grandes secundarios. Kobe es Kobe. Y Gasol es Pau, pero si los Lakers están a una sola victoria del título de la NBA es gracias a gente con alguna más ambición que clase: Derek Fisher y Trevor Ariza.
Kobe es Kobe: 132 puntos en cuatro partidos. Sin la fiera solidez asesina de Jordan. Y Pau es Pau: combate en las alturas con la mole Howard y anota canasta decisiva (con asistencia fantástica de Kobe) que valió el 87-84, marcando terreno y presión para que Howard, a once segundos del fin, fallara dos tiros libres vitales.
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Pero, con Kobe y Pau, los Lakers vivían sólo gracias al maravilloso tercer cuarto de Ariza, el único nacido en Los Ángeles, el gran hallazgo de Phil Jackson: Ariza que, en 1997 pedía autógrafos a Kobe en el Forum de Inglewood, firmó cinco triples en 2007-08 y 61/191 en 08-09. Con Orlando más allá de diez puntos de ventaja, Ariza anotó 13 puntos en el tercer cuarto, dos triples consecutivos y sólo un error de tiro en ese cuarto: 14-30 Lakers.
A once segundos, la acción estaba 87-84, Orlando. Ariza pilló el rebote del segundo tiro libre errado por Howard y lanzó a Fisher, el perro de presa que devastó San Antonio. Orlando no ordenó falta, Fisher apuntó a placer ante Jameer Nelson y mordió con un triple devastador, en carrera: 87-87, prórroga. Prórroga de los Lakers: Kobe, Pau, y de nuevo, Fisher y Ariza: 91-99. El anillo, a una victoria. Mejor, casi imposible.



