Baloncesto | ACB | Real Madrid 78 - DKV 61

El Madrid frena el efecto Ricky y se mete en semis

Raúl controló el ritmo y Reyes dominó el juego interior

<b>MATE PODEROSO. </b>Massey realizó un par de acciones espectaculares cerca del aro. Con este alley-oop el Madrid cerró el tercer cuarto: 61-44.
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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El Madrid se jugaba la temporada en este partido, pero nunca se le vio atenazado. No hubo lugar para el pánico. Ni Ricky­ Rubio, en un día gris, quizá el de su despedida de España -con el técnico de los Grizzlies en la grada-, ni el Joventut opusieron la resistencia mínima esperada. El duelo se pareció demasiado al primero de la serie, con la Penya repitiendo cara de impotencia ante los grandes. Así ha sido toda la temporada, así fue ayer. Al final iba a tener razón Sito Alonso con aquello de que a su equipo le faltaba ambición.

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La realidad es que topó con un Madrid muy serio, "con chispa, más alegre y vertical", en palabras de Plaza. Donde brilló el colectivo; la defensa, el rebote y el control del ritmo del partido. De nuevo, brillante Raúl en la dirección, minimizando el efecto Ricky. Templó y corrió cuando hizo falta, con la ayuda de los pívots, que dominaron abrumadoramente los tableros (la Penya sólo cogió tres rechaces ofensivos). Y con Felipe Reyes, otra vez, destacado. No se le vio en Badalona, ayer fue el mejor, aunque primó el equipo. Bullock picaba como una abeja y, mientras, por ahí sumaba uno y por allí otro. Llull mejoró. Ricky no le amargó esta vez, sus largos brazos intimidaron menos. La defensa verdinegra no acorralaba, eran los blancos los que atacaban y mandaban, los que ponían los robos de balón en la estadística. El juego interior del Joventut no existió, y sí un carrusel de triples desesperante.

El Tau llevaba cuatro días aguardando rival. Ya lo tiene. Si este Madrid mejora algo más quizá sí pueda plantarle cara.

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