Baloncesto ACB | Real Madrid 95 - Gran Canaria 80

Llull y Raúl devuelven la sonrisa al Real Madrid

Los bases blancos fueron decisivos ante el Gran Canaria. No cometieron ninguna pérdida de balón y provocaron diez de Norris y Mario Fernández. El Real Madrid rozó los 100 puntos ante el equipo insular, que visitaba la capitalcomo revelación liguera.

<b>CONTRIBUYERON TODOS. </b>Los tres madridistas que aparecen en la foto, Massey, Hervelle y Reyes, respondieron ante un rival difícil.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Alo largo de General Ricardos se oye un enorme grito, casi tribal. Abajo, por el Vicente Calderón, suena como "Kun, Kun, Kun" en elogio al delantero argentino del Atleti; más arriba, ya en Vistalegre, se convierte en el "Llull, Llull, Llull" de apoyo a un joven base que se ha metido a la afición del Real Madrid en el bolsillo. Le destaco a él, pero sería injusto no piropear a Raúl López, Massey o Reyes por la victoria ante el Kalise Gran Canaria, que visitaba Madrid con paso firme. No bastó. Llull muerde, enciende, revoluciona y con él, todos se contagian y defienden con mil manos a un rival al que luego ganan a la carrera. El equipo venció, defendió bien, rozó los 100 puntos y, lo que es más importante para Joan Plaza, recuperó la sonrisa. Y sólo así se puede jugar a este deporte.

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Los dos pequeños, Raúl y Sergio, fueron decisivos para que el Madrid rompiera un partido incómodo. Apretaron atrás y desquiciaron a Norris y Mario Fernández, bases visitantes: ninguna pérdida y nueve robos de los directores blancos por los diez balones desperdiciados y ninguna recuperación de los de amarillo.

Cuando Plaza optó por dos bases en cancha, el Madrid voló de la estrechez (64-59, final del tercer cuarto) al campo abierto (76-65, cinco minutos para el final). El peso no sólo descansaba sobre Reyes, una vez más pletórico, sino que se repartía entre todos. Por eso agradeció el Madrid la ayuda de Hervelle, que firmaba nueve puntos en el primer cuarto, o el lento pero firme crecer de Massey, que acabó con 19 puntos. Enfrente, la extraordinaria labor de Savane y Augustine no encontraba coro en English, que lleva dos jornadas sin dar una a derechas. Y así, era imposible frenar a un Madrid en el que Raúl sentenció con dos triples desde la esquinita (81-67 y 84-69) y en el que las cuatro personales que hizo Hamilton en apenas 1:39 o la inactividad de Papadopoulos son anécdota. Lo de Llull ya no lo es. Es tan intenso y roba tantos balones que, camino del metro, me giré temiendo que pasara corriendo y me birlara esta crónica.

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