Baloncesto Euroliga | Real Madrid 54 - CSKA Moscú 58

Cuarta derrota consecutiva de un Madrid a la deriva

Por fin defiende, pero naufraga en ataque: 2/18 de tres

<b>POR LOS SUELOS. </b>Sergio Llull, a punto de caerse ante el lituano Ramunas Siskauskas.
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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Faltaban dos minutos y medio y el Madrid se había puesto a cuatro puntos del campeón de Europa (47-51). Llull alzó sus brazos, y con él se levantó todo Vistalegre. La hinchada empujó y empujó hasta el final. Al límite, como en grandes noches pasadas; esta vez no bastó. El Madrid volvía a caer. Cuarta derrota consecutiva, con coraje y casta, s pero derrota a fin de cuentas. Escuchamos tímidos pitos después del choque y mayoría de aplausos para premiar la entrega.

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Pese al cariño de la grada, los de Plaza están tocados, bastante diría. No les salen las cosas, juegan espeso, mueren sin triples y se desangran a cada paso, como cada vez que les quitan un rebote defensivo. Uno tras otro ayer. Y todo eso el día que por fin defendieron. Ese fue el notición de entrada. El CSKA llegaba a Carabanchel con una media de 88 puntos anotados por encuentro y acabó la primera parte ¡con sólo 23! Éxito defensivo que lucía muchísimo más en el nuevo videomarcador gigante de cuatro caras. Que el campeón de Europa lograra esa ridícula marca al descanso, habla bien de la intensidad madridista. Eso va por delante; por detrás topamos con el desacierto del equipo de Messina: 5/27 en triples (19%). La mala tarde moscovita sumaba a favor en el casillero de los de Plaza.

En ataque, el Madrid no iba de cohete precisamente; lo mejor, sus asistencias (7 en 20 minutos, luego una) y el triple final de Bullock sobre la bocina del descanso: 28-23. Era el segundo del Madrid de ocho lanzados, tampoco se vayan a creer. En lo demás, bastante igualdad. Los blancos repetían virtudes en el rebote ofensivo y claudicaban bajo su aro. Sujetaban, eso sí, a Lorbek y Morris, pesadillas locales en visitas anteriores. En la reanudación, el CSKA enmendó en poco más de tres minutos parte del desaguisado previo con un parcial de 2-11 (30-34). La zaga blanca hacía aguas. Un efectivo tiempo muerto de Plaza recomponía a los suyos. En el periodo final (38-39, min. 30), dos triples de Planinic lanzaron al CSKA: 40-48. Corta y suficiente ventaja a la vez. Ya no hubo manera de girar la tuerca. Aunque en mal día, era el CSKA.

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