Portland recibe a Rudy como a una gran estrella
Unos 200 hinchas le dieron la bienvenida en el aeropuerto


La imagen de Rudy Fernández machacando por encima de Dwight Howard, el gigante más atlético de la NBA, no se ha borrado de la retina de los aficionados de los Trail Blazers. Aquel mate en la final olímpica le ha abierto los ojos a muchos en Estados Unidos. Su desembarco será ahora un poquito más fácil. Para empezar cerca de 200 hinchas de Portland se acercaron al aeropuerto para darle un recibimiento de estrella. Pancartas ("Falté a clase para ver a Rudy", se leía en una de ellas) y gritos de ánimo para el que esperan sea una de las sensaciones de la temporada.
Rudy aterrizó en EE UU con su madre, que se emocionó y soltó alguna lágrima por la cálida acogida. "Cuando llegamos no me lo podía creer -afirma Rudy-. Había 200 personas gritando '¡Rudy, Rudy!'. Fue increíble y una gran sorpresa". Los seguidores de los Blazers le agradecieron que aceptase dejar España para ganar menos en la NBA (sólo un millón de dólares brutos por campaña). "El dinero no era el problema para venir a Portland. Quería que me valoraran y la gente de la franquicia ha hecho que me sintiera importante y, ahora, también los aficionados".
Pritchard, mánager general, está deseando verle en acción y dice que "su aportación será inmediata". Nate McMillan, su nuevo entrenador, no titubeó cuando le preguntaron por una posible incompatibilidad con el All-Star Brandon Roy: "Rudy estará en cancha todo lo que le necesite. Posee demasiado talento como para no disponer de minutos. Además, él y Brandon Roy pueden jugar a la vez".
A Rudy le van los retos, como el que supuso EE UU en la final de Pekín: "En el segundo partido ante ellos sólo pensaba en patearles cada vez que pudiera". Y lo hizo tantas veces, que ha dejado huella antes incluso de debutar en la NBA.
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Rudy pasará el domingo 29 las pruebas físicas y al día siguiente iniciará los entrenamientos con los Blazers. Su madre le acompañará hasta noviembre para regresar junto a su padre un mes después. Su hermana, Marta Fernández, le visitará unos días en Navidad. De momento vive en un hotel, pero se trasladará pronto a su nueva residencia. Sergio Rodríguez le ayudará en sus primeros pasos por la ciudad. Al base tinerfeño el fichaje de Shaun Livingston (los Blazers deciden hoy) le puede complicar las cosas.



