Estados Unidos ofreció el oro a un mito: Doug Collins
Fue uno de los derrotados por la Unión Soviética en 1972


Al fin, LeBron James, Kobe Bryant y Chris Paul se abrazaron con cierto locutor de la NBC, de pelo de punta canoso, con entraditas. Ese locutor era Doug Collins, subcampeón olímpico en Múnich, en 1972, All Star de la NBA y entrenador de Michael Jordan en Chicago y Washington. La selección de EE UU; el Redeem Team, se había conjurado para ofrecer la medalla de oro a Doug Collins: uno de los héroes que el Redeem Team quería vengar.
Antes de la semifinal con Argentina, LeBron ya había chocado el pecho con Collins dando a Doug el rango de "one of the guys": un compañero de equipo. Porque Collins fue el héroe que más mereció el oro en aquella final de 1972 que EE UU perdió ante la URSS, la única final olímpica que ha perdido una selección estadounidense.
A falta de diez segundos en esa final, con 49-48 para la URSS, Doug Collins cortó el ataque de la URSS, entró hacia el aro soviético y recibió una falta brutal. "Tendremos que buscar a alguien para los tiros libres", dijo el asistente, Johnny Bach, al seleccionador de EE UU, Hank Iba. "Si Doug puede andar, será él quien los tire", replicó Iba. "Esa respuesta me electrificó, me hizo levantarme del suelo; tiré los tiros libres como lo hacía en mi patio. Los dos dentro", recuerda Doug. "Los dos tiros libres con más presión en la historia del baloncesto", añade Chris Collins, hijo de Doug, uno de los técnicos asistentes del Redeem Team.
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Belov. Con 50-49 para EE UU y tres segundos en el reloj, la URSS sacó de fondo y perdió el balón, pero su entrenador, Vladimir Kondrashin, alegó que había pedido tiempo muerto; se volvió a sacar, con un segundo en el reloj, y la URSS volvió a perder el pase. Sonó la bocina en la Basket Ball Halle de Múnich, pero R. William Jones, Secretario General de la FIBA, ordenó a la mesa y a los árbitros volver el reloj a tres segundos y reanudar el juego: el lob agónico de Edeshko encontró a Alexander Belov, que anotó el 51-50 final, entre Forbes y Joyce.
Los jugadores de EE UU se negaron a recoger sus medallas de plata, pese a sucesivos intentos para que las aceptaran; esas medallas están hoy en una caja fuerte del COI, en Lausana. Alguno, como Kenny Davis, ha escrito en su testamento que esa medalla jamás podrá ser recogida por ninguno de sus herederos. "A mi padre le robaron esa medalla de oro que falta en casa y la oportunidad de ser un héroe", dice hoy Chris Collins. Ayer, LeBron, Kobe y el Redeem Team saldaron parte de la deuda de Doug Collins. Sólo parte



