ACB | Real Madrid 93 - DKV Joventut 101

El Joventut tumba al líder en un duelo 'puro playoff'

Rudy, Reyes y Bullock cuajaron un partido sobresaliente

<b>IMPARABLE. </b>Rudy Fernández suelta una bandeja tras superar en su dribling a Louis Bullock.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Esperaba un duelo grande entre Real Madrid y DKV Joventut, pero no tanto. Porque el de ayer fue un partido que rezumó aroma a playoff -donde todavía no estamos-, con puntos, canastas imposibles y antideportivas a pares (Rudy y Raúl). Intensidad. Basket del bueno, del mejor que puede verse en nuestro país. Y con Zipi y Zape -Ricky y Rudy- llevándose el gato al agua... y el basket-average... y el apelativo de equipo de moda. Aire a primavera.

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Quedará la duda de saber qué hubiera ocurrido de no haber sido eliminado por faltas Bullock con ocho minutos aún por jugar. Ganaba el Madrid por 74-70 con 35 puntos del americano, su mejor actuación ACB. Se quedaron los blancos sin su mayor veneno. Y su fiebre anotadora contagió al enemigo, a Rudy Fernández, que volvía a cancha tras el lance más caliente del partido: Raúl López recibió una falta, rodó y chocó con las piernas de Rudy, éste le soltó un manotazo y el base de Vic se revolvió llevándose por delante al verdinegro. Antideportiva a ambos con 57-58 en el marcador y a 5:12 del final del tercer cuarto.

Nada pudo enfriar ya el partido. Ni el aparente tirón blanco (69-60) con un Reyes que crecía -luz inversamente proporcional a las tinieblas en que vive Papadopulos-, ni la aparición de Hervelle, ni los esfuerzos de Raúl (un triple en su regreso puso el 87-85). El Joventut recuperó la zona que tanto daño había causado en los dos primeros cuartos, en los que habían despuntado Moiso y Sonseca, encontró la guarida de Mallet, que desde su esquinita clavó dos triples letales (87-91 y 90-94), y de un zarpazo se quedó con el basket-average gracias al ingenio de Rudy (con ocho triples igualó el récord de Douglas este año) y Ricky, que resopló para que el flequillo le dejara ver cuando más abiertos debía tener los ojos: con un rebote ofensivo y un tirito rompió al Madrid en un duelo cuya tensión siguió en los rifirrafes por el túnel de vestuarios.

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