Gonzalo y Carlos Suárez resucitan al Estudiantes
El equipo puso fin a la racha de diez derrotas seguidas


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Si un alero con la etiqueta de letal (Carlos Suárez) no anota ni un triple en lo que llevamos de Liga y acierta sus tres primeros tiros desde más allá de 6,25 en un partido... cierra puertas y ventanas, encomiéndate a quien quieras, échate a temblar. Si un base con olfato y talento (Gonzalo Martínez) firma su mejor valoración de las tres últimas temporadas... arranca el autobús y emprende el camino de vuelta a casa. A ambos los elogió Salva Maldonado, técnico del Gran Canaria, que dio un tirón de orejas a sus veteranos (¿Moran?, ¿David? ¿Norris?). Elogio justo, porque Carlos y Gonzalo fueron los grandes culpables de la resurrección de un MMT Estudiantes que puso fin a una racha de diez derrotas consecutivas. Lo que no ahorraron -ya hubieran querido ellos- fue el sufrimiento a la grada, que se las prometía felices con el 58-49 a 7:40 del final, pero que vio cómo la zona grancanaria se le atragantaba a sus jugadores. Al final, los triples de Beirán y Gonzalo acudieron al rescate y el triunfo se quedó en casa.
Suárez había sentado las bases con un arranque en filigrana, con 11 de los 12 primeros puntos colegiales obra suya (12-10). La entrada de Savane hizo reaccionar al Gran Canaria, Gonzalo creaba problemas a Norris y una canasta de Pietrus daba aire (28-20). Tras el descanso, al que se llegó con 34-28, fue English el dolor de muelas para Perasovic y los suyos. Dos triples del canadiense, que se fajaba con Jasen, igualaron todo (36-36). Moran salía de escena -se autoeliminaba con tres faltas en veinte segundos que le pusieron con cuatro- y el mejor movimiento de Mario Fernández devolvía el liderato a los insulares (44-45). Pero quedaba el paso en firme de Gonzalo (50-47 con un triple), de Suárez (58-49) y de Beirán (64-58). Y al final, lo lógico cuando el colista se asoma al precipicio: el miedo a que cada ataque sea un cristal de bohemia que a la mínima se cae y se hace añicos. Pero lo de ayer no era cristal sino una losa que, como bien dijo Perasovic en rueda de prensa, el Estu "se ha quitado de encima". ¡Lo que pesaba!



