ACB | MMT Estudiantes 70 - DKV Joventut 85

Rudy forzó la séptima derrota de Estudiantes

Luto colegial por la muerte de González-Varona

Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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No era el mejor día para recibir al líder, no lo era porque nadie tenía cuerpo para jugar al baloncesto. Alejandro González Varona, ex presidente del Estudiantes, fallecía minutos antes del partido en el que iba a recibir la insignia de oro y brillantes del club. Hoy, tras una misa (16:00 h.), será incinerado en el tanatorio La Paz (Carretera de Colmenar). El minuto de silencio en su recuerdo fue lo único grande de un partido pequeño, un nuevo 'quiero-y-no-puedo' estudiantil. Urge borrón y cuenta nueva. Son ya siete derrotas seguidas, la de ayer ante el líder ACB, el DKV Joventut, que dominó por 20 puntos en la primera mitad (11-31) aunque luego se dejara llevar.

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Pese a ello, el Estudiantes no llegó a cazar la presa. El 39-40 del arranque del tercer cuarto fue su mayor aproximación coincidiendo con los mejores minutos de Urtasun y Lorbek, ayer inventado en base ante la ausencia de Gonzalo y Sergio. Su compañero en la batuta, el debutante Jayson Granger, lució en un par de penetraciones, pero acusó sus 18 años y escaso barro en las trincheras. Y es que la de ayer era una batalla grande, demasiado dura para el actual Estu. Por el peso dentro de la Penya, donde Sonseca firmó un gran primer cuarto, o de Jagla, o del renacido Moiso. Y también por lo que Aíto tiene en el extrarradio: Rubio, Rudy (ya recuperado), Barton, Mallet...

Precisamente fue éste último quien enfrió el aluvión colegial en el citado 39-40, con dos triples que devolvieron a los catalanes a la senda del triunfo. Faena de aliño a partir de ahí. Showtime de Rudy y Ricky, nuestros Zipi y Zape, para disfrute del aficionado verdinegro y estudiantil. Los niños de Aíto siguen dando el estirón. Hace un año le pregunté en otro partido por qué no había dado más minutos de juego a Ricky Rubio. "Nunca doy explicaciones de mis decisiones personales", dijo. Hizo bien. El tiempo le da la razón.

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