Kirilenko ofrece la mayor exhibición del Eurobasket
Inesperado retorno a una final europea de la selección rusa, en la que no estaba desde 1993. Su rival de ayer en semis, Lituania, no había perdido ningún encuentro, pero Kirilenko y sus camaradas jugaron sin temor y dominaron siempre. Lucharán por el oro con España.


Mientras los fotógrafos lituanos se esmeran para encontrar la foto de Jasikevicius, roto y destrozado, en el banquillo, los rusos apuntan y se desviven por encontrar la imagen de su nuevo héroe. Hace tiempo que necesitaban uno. Andrei Kirilenko (18-2-81, Izhevsk) se marcó ayer un partido de otra época, de cuando los grandes hacían de todo y todo bien. Kirlilenko, que no ha vivido buenos tiempos en Utah esta temporada a la sombra de las nuevas estrellas, Deron Williams y Boozer, llevó a Rusia a una final después de 14 años de travesía del desierto y bandazos, de terrible tristeza, como si el baloncesto quisiera estar a la altura de la desintegración del imperio.
Rusia no gana un Eurobasket desde 1985 y nadie desea que acabe con la maldición esta noche. Pero lo que ya ha ganado es mucho respeto. Para ello, su Federación ha tenido que jugarse hasta el prestigio contratando un entrenador estadounidense, poco menos que una deshonra para una tierra que durante años peleó su hegemonía con Estados Unidos cara a cara y fiel a su disciplinada metodología de trabajo que con tanta curiosidad se estudió. Y puestos a ser iconoclastas, a Rusia también se le ocurrió nacionalizar a Jon Robert Holden, un base de color que juega como si fuese de San Petersburgo. Rusia, en fin, ha vuelto. Con otro envoltorio sí, pero ha regresado.
Pero estábamos en Kirilenko, el camaleónico Kirilenko, capaz de disfrazarse de escolta y lanzar de tres, hábil para postear, físico para taponar y rebotear. Y frío como un témpano. Hizo uno de los partidos de su carrera y trituró a Lituania, que ya había dado ciertos síntomas de debilidad ante Croacia y anoche certificó su mala salud.
La caída de Lituania señaló especialmente a Jasikevicius, al que se le ha visto con el carácter especialmente agriado en el Eurobasket. Saras, con tres lesiones a cuestas, no estaba en condiciones de llevar a Lituania a ninguna parte. Tal vez por eso se echó un lado y le dejó el testigo a Siskauskas, ese jugador por el que Scariolo mataba para que fuese el sustituto de Garbajosa y nunca fue a Málaga.
Siskauskas hizo nada menos que 30 puntos y se enfrentó con el mayor orgullo posible a Kirilenko. Su problema fue que él no tuvo socios y el ruso sí, especialmente el triplista Khryapa (ojo, España) y Holden, eléctrico Holden. Imprevisible al fin y al cabo.
Rusia, perfecto mecano, empezó arrasando (33-14). Lituania sudó la remontada (52-52). Entonces Kirilenko sentó sus reales y se lanzó a por el partido. A Blatt le entraron hasta ganas de salir a rematar. Y luego, ganas de llorar. Su premio es clasificar a Rusia para los Juegos. Su idea es no parar de soñar. España-Rusia. Ahora no viven en otro planeta como hace 20 años, pero vuelven a ser grandes.
Monya "Esto es un sueño increíble"
Un sueño. Si alguien me lo dice antes de empezar el campeonato no lo hubiese creído. Ha sido realmente emocionante. Hemos demostrado que Rusia tiene buenos jugadores de baloncesto. No sólo pensamos ya en nuestros clubes, también en nuestra selección. Perdimos por doce puntos contra España pero ahora es una oportunidad única en mi vida y vamos a salir a darlo todo".
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David Blatt "Tenemos un nuevo estilo"
Dije antes del partido que, en teoría, perderíamos porque Lituania era mejor equipo. No había perdido ni un partido. Teníamos un plan: ser como un boxeador y darle desde el principio. Teníamos que ir hasta el round 15 del combate. Hemos cambiado el estilo de la selección rusa. Perdimos un partido contra Bélgica en el Preeuropeo y en Rusia nos llamaban perdedores, incluido a mí. Pero todo cambió desde ahí".



