Bill Russel, según Héctor Martínez


El gigante queganó 11 anillos
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Del Telefónica Arena a Alcobendas, y vuelta al Telefónica Arena. Pese a sus 73 años (Monroe, Louisiana, 12-2-1934), William Felton Russell, conocido para el baloncesto como Bill Russell, no deja de aprender. "Me gusta hablar con los jugadores jóvenes, contarles mis experiencias. Y me gusta ver todos los partidos que pueda". El martes siguió en directo la victoria de la Selección española y ayer, tras su ingreso en el FIBA Hall of Fame, volvió a dejarse ver por la Casa de Campo. Con su inseparable gorra, con su anillo de campeón de los Celtics, uno de los once (1957, 59, 60, 61, 62, 63, 64, 65, 66, 68 y 69) que consiguió con aquel equipo al que todos trataban de usted.
El martes, en el Telefónica Arena, negó el autógrafo a dos chavales. Uno es francés y juega en los Suns de Phoenix. Su nombre, Boris Diaw. El otro es italiano y fue elegido en el último draft por los Golden State Warriors. Su nombre: Marco Belinelli. Lo que en principio pareció deberse al mal carácter de Bill no fue tal. Es un hábito. "Nunca firmo autógrafos, a nadie", aclaró en Alcobendas. Lo hizo tras una gala en la que sus guardaespaldas no le perdieron de vista. Elogió a Pau Gasol ("es uno de los mejores pívots de la Liga") y dijo adiós a los presentes con sus interminables brazos, los mismos que garantizaron una media de ¡22,5 rebotes! en sus 13 temporadas en la NBA. Lo dicho, interminables.



