"Al juego actual le falta un poco de imaginación"
Debutó en la Liga Italiana (1966) con sólo 16 años, y se retiró el día que cumplió los 45 como el hombre récord en Italia. 'Il Monumento' pudo jugar en la NBA en 1970 y su nombre ya está en el Hall of Fame de Springfield.

¿Cómo le va Dino? Por usted no pasan los años.
Sí que pasan, sí. Trabajo con la selección italiana en la relación con los jugadores. Esta temporada también colaboraré con el Milán, pero sólo en la Euroliga. También tengo una empresa de eventos, no sólo deportivos.
Siempre en el baloncesto.
Es mi vida, la que elegí.
¿Le gusta este baloncesto actual?
Ha cambiado mucho. Ahora los jugadores son más técnicos, más atletas, más rápidos, pero noto que falta un poco de imaginación. No se puede decir que me vuelva loco, pero sí, me sigue gustando este juego.
Yo noto en este Europeo que falta, por ejemplo, aquella rivalidad de sus años mozos.
Ahora todo es más profesional. Muchos jugadores, que son rivales en la selección, son amigos porque juegan juntos en los clubes. Todo ha cambiado, incluso en la mentalidad del jugador. Antes una derrota era un drama; ahora, pierden y ya piensan en el siguiente partido, porque juegan 80 o 90 encuentros al año y no puedes estar pensando en uno solo.
¿Cómo ve a Italia?
No estamos jugando bien. Nos falta regularidad a lo largo del partido y agresividad defensiva, y de esa agresividad es donde nace el corazón para jugar unos buenos ataques. Lo tenemos difícil.
¿No hay nadie con su talante en la escuadra?
Pívots sólo tenemos a Marconato. No veo ningún jugador de mis características. Creo que cuando yo nací se rompió el molde en Italia.
¿Sigue siendo tan conocido ahora como en los ochenta?
Uh... Pues sí. Ahora me ven los padres y les cuentan a sus hijos quién era yo, con lo cual son dos generaciones las que hablan de mí.
¿Su hijo Basile ya le ha hecho abuelo?
No, abuelo no, aún no. Él tiene 34 años, podría ser padre, pero no tiene la mentalidad. Lo peor de ser abuelo es que, tras eso, cada noche te acuestas con una abuela...
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¿Cómo se explica ese brutal Meneghin en la pista y el magnífico Dino en la calle?
En la pista era mi trabajo, y ahí ni la afición ni la prensa te permitían un paso atrás. Fuera he sido, soy, normal; siempre he tratado de ser amable.




