"La gente me quiere porque soy un buen tipo"
Resuelto ya su ingreso en la NBA a través de los Grizzlies, Juan Carlos Navarro confiesa que pasó momentos "de nerviosismo y de excesivo teléfono". "De momento perderé dinero, pero cumpliré un gran objetivo".

Su despedida de la afición de Valencia ha sido por la puerta grande. Le quedan otras faenas grandes en Sevilla y en Madrid.
Hice un buen partido ante Alemania, pero venía de jugar regular en Castellón. Es cuestión de estar ahí. Lo importante es que la Selección haga un buen papel en este Europeo.
¿No cuenta los días que le faltan para marcharse a la NBA?
Ahora ya no. Durante unas semanas estuve intranquilo, con impaciencia, colgado al teléfono más de lo que deseaba. Cuando me meto en una pista me abstraigo de todo, pero a veces se puede notar el nerviosismo. Ahora mismo sólo estoy centrado en la Selección. Todo ha tenido un final feliz.
Se va a la NBA perdiendo dinero. Y dicen que para los catalanes la pela es la pela.
Creo que quien me conoce sabe que soy espléndido. Pero además aquí de lo que se trataba es que yo tenía ese objetivo de verme entre los mejores. Llevaba dos años dándole vueltas, y quiero cumplirlo ahora, no sea que cuando pasasen los años me fuese a arrepentir. Este año perderé dinero, pero ya vendrán otros. En junio seré jugador libre, y en ese momento podré poner mis condiciones y mejorar ese contrato. Lo cierto es que Washington no dio facilidades para que yo firmase con Memphis, pero yo confío plenamente en mis posibilidades. Me tengo mucha fe.
¿Los españoles hemos perdido sensación de inferioridad con los estadounidenses?
En la NBA hay 20 o 25 jugadores de una calidad tremenda, por encima del resto. Con los otros ya estamos más equilibrados. La prueba son los resultados internacionales de los mejores equipos mundiales frente a los americanos.
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Muchos aficionados se alegran de que se vaya a la NBA por usted y porque el Barcelona se debilita, pero les duele porque le vamos a perder durante un tiempo.
Es una cuestión de amor-odio a la que aspira todo jugador, que te odien las aficiones rivales en la pista, pero que te aprecien cuando se acabe el partido. Me da la impresión que yo sí lo he conseguido, y creo que la gente me quiere porque soy un buen tipo. He jugador en el Barcelona y he salido a ganar en todas las pistas, pero jamás he ido más allá de la rivalidad deportiva.




