Amistoso | España 77 - Alemania 61

Navarro ajustició en dos minutos a Alemania

Nowitzki sólo consiguió sumar dos puntos en la segunda parte

<b>MANDO BAJO LOS TABLEROS. </b>Pau Gasol vuela para atrapar un rebote ante la atenta mirada del alemán Femerling. El español acabó con 13 puntos y 7 rebotes.
Enrique Ojeda
Actualizado a

Pues Alemania tampoco. Y la racha llega a los 24 partidos consecutivos ganados. Ayer, cuando el resultado era aún incierto (53-52), le llegó su hora a Juan Carlos Navarro. En el duelo de las estrellas de la NBA (Nowitzki-Gasol), el futuro jugador de Memphis, que no había salido de titular, cogió una racha infalible: tres triples consecutivos y adiós partido. Porque España mantenía la defensa rigurosa, y como encestaba, Alemania se quedó sin resuello, no se rindió porque está mal visto, pero asistió a siete minutos finales de agonía. Pepu, a quien le gustaría ganar con más apuros para que sus hombres lleguen al Europeo baqueteados en todas las situaciones, tendrá que esperar, aunque le quedan pocas opciones de ver cómo a los suyos les colocan en aprietos.

De entrada el encuentro fue como se preveía. Con los equipos titulares en la pista, con Nowitzki emparejado con Felipe Reyes, con España defendiendo en zona 2-3 y 3-2. Mucha igualdad, acciones sorprendentes del MVP de la NBA, con dos canastas triples de bandera, con el defensor en su cara y anotando de manera limpia. Todo trancurría por esos cauzes de igualdad, de ligera ventaja alemana en el rebote (sobre todo en el ofensivo), pero también más imprecisa en el pase, y con unas tremendas lagunas contra la zona. Felipe era el hombre de esa primera parte, el que más se fajaba, el que aprovechaba el poste medio para sumar puntos.

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Y la segunda parte, igual. Ligera ventaja de España sobre todo porque Nowitzki desapareció tras el descanso: dos puntos y gracias, y en un mate. El alemán de los Mavericks se salió de la zona, buscó los puntos de tres en tres, y falló de uno en uno. Y con él tan lejos tampoco tenía Alemania rebote ofensivo. Tanta era la frustración de Dirk que en una de estas le soltó un codazo a Jiménez, y ahí se vio que los grandes teutones eran carne de cañón.

Tres de tres. Pero a España le costaba sumar puntos. No se escapaba. Seguía todo igualado y se barruntaba, por fin, un desenlace ajustado. Juan Carlos Navarro no estaba por la labor. Ahora que cuenta los días para cruzar el charco hacia América, ahora que se despide de muchas canchas donde le han odiado/idolatrado, no quería dejar Valencia sin echar una última firma. Uno, dos y tres triples consecutivos, desde el mismo sitio, con ese resorte que le ha hecho único: once puntos en el último cuarto, como si tuviese la puntilla para rematar el estoque del matador. Navarro, el quinto español en la NBA, fue el protagonista.

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