Cibeles, ¡qué semana!
Calderón prometió ir tres veces a Cibeles y cumplió su palabra gracias a su amado baloncesto. El Madrid de Reyes y Plaza conquistó el Palau y un doblete para la historia. El madridismo se bañó de nuevo en Cibeles. La vida es bella...


¡Éxtasis!. La Semana Grande que ha vivido el madridismo militante quedará para los restos. El cartero blanco siempre llama dos veces. Y lo hace como los grandes pesos pesados de la historia. Tomando al enemigo sin piedad. El Barça besó la fría lona del Palau con un KO directo que dibujaron los puños mágicos de Flipe Reyes, clonado en el gran Fernando Martín, y las muñecas de seda de Bullock (inolvidable su imagen con la bandera de España anudada al cuello), Tunceri (¡viva Turquía!), Hervelle (el belga más latino que he conocido) y Superlópez, el otro Raúl sagrado de este club imperator. La Liga se ha vestido con un manto blanco que pronto convertirá a este país en una gran sábana con un número que retumba en todos sus rincones: 30.
Tiembla Euroliga. Me telefonean tras la gesta mi amigo José Manuel, el Chato, y mi primo Jaro, el de Zumosol. "Ahora, a por la Copa de Europa, porque la Liga se nos ha quedado pequeña". Esa es la grandeza del triunfal proyecto de Joan Plaza, capaz de meter cada semana 15.000 almas en Vistalegre y de conquistar la corona de la ACB en el Palau con la afición culé rendida y batiéndose en silenciosa retirada. El Palau Blaugrana es 'tamudo'...
¡Dale Ramón! Que Calderón haya consumado este doblete histórico es señal de que el basket está en buenas manos presidenciales. Les cuento un detalle. Tras lograr Herreros el inolvidable triple del Buesa Arena en Vitoria hace dos años, fue Calderón quien me llamó entusiasmado desde el vestuario para pasarme por el móvil a Albertovic para que pudiese felicitar al héroe como merecía. Ramón sólo era un vocal de la directiva en esa época, pero no se perdía un partido del equipo de Maljkovic. Calderón siempre pasó por el aro encantado...
Rey de Reyes. Ayer me hice reyista para los restos. El Rey Felipe I de España me emocionó por su humildad. Ante los micrófonos de TVE recitó el nombre de todos sus compañeros para gritar al mundo entero que el título es de ellos, del E-Q-U-I-P-O, que él sólo es un eslabón más en esta cadena de oro que se trajo de Japón el pasado verano. Gente como Reyes engrandece el sentido de este deporte de gigantes con una altura moral que debería copiar el millonario fútbol. Reyes ha sido el MVP de la final: Madridista Valiente Portentoso. Gracias, Felipe. ¡Jugón!
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Bombita. El Barça se las prometía muy felices. Porque tenía una bomba atada a su cinturón: Navarro. Pero resulta que la defensa NBA de los Plaza Boys la desactivó ante el estupor de la gent blaugrana. Ivanovic acabó desesperado, tanto como mis colegas de TVE que habían fijado un quinto partido de desempate para este martes en prime time (22:00 horas). Pues va a ser que no. Pero la ACB puede estar tranquila. La mejor promoción para el baloncesto es que vuelva a reinar el Madrid como en los tiempos de don Pedro Ferrándiz, época en la que dicen que el Real tuvo tal dominio que en las canchas de su ámbito nunca se ponía el sol. ¡Vuelve el Imperio!
Homenajes. Voy a intentar ser justo con los artífices de este exitazo. Empezando por Joan, el coach. Calderón y Miralles le dieron mando en plaza el pasado verano cuando nadie le conocía y ahí tienen al Pat Riley del siglo XXI. Sencillo, humilde, acordándose de su perra en plena euforia. Y no olvido a mis Zipi y Zape favoritos (Antonio Martín vs Herreros). Sois muy grandes. Os veo en Cibeles. ¡A por otras 30!



