Mundobasket 2006 | Análisis

The world’s yours–El mundo es vuestro

Nunca más, buscar confidentes. Contener sonrisas y lágrimas porque nadie las acaba de entender. Ahora, ya no hace falta llamar a alguien por teléfono y lamerse las heridas. Por primera vez, podemos salir al balcón, chillar y ver como te corresponden desde la calle con bocinazos. El mundo es suyo y nos le han acercado.

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Al Pacino ha convertido la frase en un mito. Estaba en la entrada de su casa en Miami. Una fuente con esfinges griegas que sujetan una bola del mundo con unas letras cruzadas: ‘The World’s Yours’ –El mundo es vuestro-.

Es el antetítulo de la película Scarface, mal traducida como ‘El precio del poder’. Con la eclosión del Hip-Hop en los States, esta figura se ha colado en el mundo del basket de repente. Al Pacino, a.k.a. Tony Montana, es ídolo para la nueva generación de ‘ballers’ de todo el planeta. La aspiración, las ganas de crecer, de llegar a la cima.

La verdad es que a estas alturas, la frase nos viene de lujo para lo que estamos viviendo. No somos muy conscientes entre puros, cava y lágrimas que en el podio final, por fin estábamos nosotros. Que un país de hierba y porterías sueña con parqué y evolucionadas cestas de melocotones.

De buenas a primeras, sabemos que la gloria sabe a habano y que se disfruta chocando cristal, cantando y dándole vueltas a la cabeza: ‘ya está bien, ya está bien… por fin, es nuestro’.

Pero lo mejor pasa por ser conscientes de que el rojo de la camiseta no puede ocultar la sangre del camino. Las batallas de golpes en la cancha y las brutales paces de fuera de ella. La piña, en la pelea y el bloque jugando a las cartas. Una docena de grandes jugadores apoyados en un padre postizo con barba y un corazón como Vistalegre.

A Pepu Hernández le hemos oído mil veces hablar del patio de colegio, la leyenda más dulce de Estudiantes. Y hoy nos apetece mangársela para hacer lo más emocionante posible la reunión en la cima.

Tumbamos a Grecia en la final sin Pau, eso lo saben ya hasta los perros ¿Era de esperar? Pues sinceramente, no. Al menos no tan fácil. Ha sido una noche muy larga. Bajabas la persiana y veías a las 15 asistencias de Papaloukas contra los USA en el cristal.

Te olvidabas de ellos y cuando estabas a punto de babear la almohada… Toma, la segunda unidad griega desfilando por el cabecero. Y sin Pau. ¿Qué hemos hecho para merecer esto?

Luego, a la hora de elegir entre el café con bollos o el aperitivo, nos encontramos con que Pepu la iba a liar. A Yannakis le tomó el pelo en la primera jugada. Hernández ha hecho una docena de soldados. Les dio la vida, el sentimiento y los buenos modos, y ellos por él y por Pau se han tirado contra el muro. Todos, aportaron, ninguno se limitó a dar vueltas a la toalla.

En una selección sin un solo jugador oficial del Estu, su espíritu ha estado tan vivo como siempre, pero con el añadido desconocido de la victoria. Doce obreros cualificados, preparados para cavar trincheras en su canasta y tomar las rivales en la ajena.

Nos apetece llorar por Pepu, por Gasol;, por los perros de presa de Unicaja –juegan lo necesario y en el momento clave, asaltan la final estrangulando estrellas griegas-; por Garbajosa y Navarro, porque nos han reventado los sofás en los que saltábamos; a esa particular pareja de aleros de la Penya y su facilidad para enchufar sin hacer ruido.

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Por las brechas argentinas de Felipe; por la calle en el parqué que crea Sergio; por el cariño que Marc se ha ganado en un mes –ya no es el hermano- y por la sensación de que en un Mundial sin base en el quinteto ideal, Calderón puso el ritmo a todos los partidos.

’The world’s yours’… ‘El mundo es vuestro’ y nos lo habéis regalado. Sin delirios de grandeza, sin polvo de estrellas. Con una sonrisa, con caras de confianza… Con la bonita historia de fondo: la de un patio de colegio que un día dominó el globo.

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