El Rey Ga-Sol
Pau se haría un transplante de tobillo, si hace falta, para ayudar mañana a España a escribir su página más bella. Wade confesó que hasta llegar aquí apenas conocía a Navarro. Tranquilo. Te irás a casa sin conocerle.


Gasolman.
La España de Pepu es como la España del Rey Ga-Sol (Felipe II). El mundo de la canasta ya gira alrededor de esa furia roja desatada en el corazón de Japón, cuya bandera nos hace homenaje con ese círculo incandescente color red passion. Los basketmaniacos disfrutamos de nuestro particular Siglo de Oro (ese metal que ya tocamos con las yemas de los dedos) gracias a la generación de Lisboa 1999, que ha convertido la NBA en un satélite donde envíamos a nuestras tropas para enseñar a los claudicados yankees cómo se juega con espíritu, eficacia e inteligencia. Además, nuestra estrella dio una lección al planeta entero. Sus lágrimas al término del partido dieron pie a las mías, a las de ustedes, a la de un país entero que se emocionó con la hidalguía y el coraje de este gigante de San Boi que se hará un trasplante de tobillo si hace falta para ayudar mañana a España a escribir su página más bella. Hasta ayer había lágrimas de cocodrilo y las del Jabalón. Pero desde hoy las lágrimas que dignifican la condición humana serán las de Gasol, Rey de Reyes.
Hacer cantera.
La escena me recordó a un pasaje similar que ya viví/sufrí hace dos años con la mítica canasta de Herreros en Vitoria, con Scola y Prigioni en el Tau de la Pampa. Restaban menos de veinte segundos para el final o el infarto, ya daba igual. Saca Argentina, Gasol cojo en la banda y sólo ganamos por un hilito (75-74). Mi niño, ¡no había momento!, reclama a gritos: "Ponme los bidujos animados". Le razono de reojo. Su madre se cruza. "Haz caso al niño, no seas egoísta". Imposible explicarles ni a la madre ni al hijo que era uno de los momentos más esperados de mi vida. Me jugué el sartenazo y seguí la acción. Cuando Nocióni erró su triple esquinero me lancé a por el rebote junto a Carlitos Jiménez, Rudy y compañía. Grité eufórico y mi pequeño Marcos, que ya va entendiendo el sentido de la vida, se adhirió a mi causa: "Papi, ¿ha ganado España? Bieeeen". Mi amada Luci me hizo un chuletón de buey memorable. Gracias, Selección.
Magic Sergio.
Y mira que el arranque de partido (2-13) fue como si en fútbol te meten tres goles en los primeros diez minutos. Pero el baloncesto te otorga más vidas que los gatos y por eso nunca perdí la fe. Y menos cuando saltó a la cancha Sergio Rodríguez, que en el Saitama Arena parecía el sobrino blanco de Magic Johnson. Lección en el pase, en la dirección y en el tiro. Yo le ponía de titular ante los griegos. Talentazo criado en la cuna del Ramiro. Un gran estudiante
Noticias relacionadas
Ignorante.
Leía el AS horas antes de la machada y me irritaba que Dwyane Wade le confesase al inagotable Delmás que "hasta llegar aquí casi no conocía a Navarro". Tranquilo, majete. Que te vas a ir de vuelta a la casa del Tío Sam sin conocerle. Estoy cansado de la arrogancia de estos aspirantes a dream team que desde que se retiró Michael Jordan sólo son un simulacro. Como personas y como deportistas. Por eso están en la final de hojalata. Y mi España en la de oro. Hagan paso al Rey



