El cielo es el límite
Cuesta imaginar qué es llegar a una final en basket. Rozar la gloria. Nunca antes lo hemos sentido, al menos con consciencia. Ahora, es una sensación extraña. Como de trabajo hecho. Argentina ya no será tormento. Grecia no llega hasta el domingo. Podemos hablar con todo el mundo de baloncesto. Ya no hay que hacer llamadas puntuales, al quedado de turno que se ha tragado el partido. Lo vimos todos, y la bola era naranja.
Skys The Limit el cielo es el límite-. Era el titular destinado para los Estadounidenses, para la USA Basketball. Muchas cosas les salieron mal y ahora, nos la quedamos para los nuestros.
Es una frase muy típica entre los jugadores del otro lado del Atlántico. Viene a suponer que no existe límite físico para su evolución. Kevin Garnett lo lleva tatuado en un brazo, junto al recuerdo a su compañero Malik Sealy, muerto en un accidente de tráfico a la vuelta de su cumpleaños-; y a su vida: Sangre, sudor y lágrimas.
Hoy, antes de que Ginobili hiciera pasos o Nocioni fallara el triple de su vida, rondamos el cielo. Después, lo tocamos y ahora, nos toca defenderlo. Con los ojos vidriosos cogíamos en teléfono, despachábamos a no habituales y esperábamos nuestro tiempo muerto para ser conscientes.
Entre celebración y chillido de canastas como goles, hemos visto la creación de nuevos héroes con bastantes más centímetros de altura; camisetas sin mangas y zapatillas sin tacos.
Sabíamos que Gasol había dejado de ser blandito, pero no hasta el punto de pegar tanto como era pegado; Intuimos que Sergio es talento puro True essence, como les gusta decir a los yankees-, pero no hasta el extremo de jugar calle en el partido de su vida.
Hay que hablar de Rodríguez, de la sangre de Pau y la resurrección de Garbajosa. El italiano de Torrejón de Ardoz se sabe todas éstas. Conoce el golpe y la vida con el cuchillo entre los dientes en la zona y moverse bien en estas circunstancias.
A Scola ya le ganó una ACB y ahora una final del Mundial. Tras dos partidos en negro, brilló hasta ser el Navarro de turno.
Pero nuestras reverencias hoy van directas al que manda y al que ejecuta. Es complicado explicar que José Vicente Hernández lo hizo bien cambiando a Sergio. Más que nada, porque la teoría de las rachas no es condenable. Había metido cinco puntos seguidos, pero ahí se quedó.
Pepe Sánchez ya se le había pegado al trasero y tenía órdenes propias y ajenas de ir al cuello del novato. Salió Calderón y no nos pareció bien. Pepu sabe quién manda y quién en un quinteto ideal del Mundial, debe ser el uno Spanoulis se sale, pero sin hacer de base puro-.
Tras Pepu, Pau. Los Grizzlies no deben dar crédito. Les va a volver tocadito, sino medio cojo, por ponerle el sentimiento que a las cinco de la madrugada hora de Madrid, le echamos de menos entre noviembre y mayo.
Le han pulido a palos, pero no ha caído en la provocación. Le costaba recibir y se zurraba hasta que sacaba la mano y le llegaba la bola. Ha hecho 19 y 11, pero cada puntito y cada rebote deberían llevar una chapita conmemorativa por el esfuerzo en la batalla.
Skys the limit era la frase de los estadounidenses, su titular. Es una de las canciones más conocidas de uno de los ídolos de Melo, LeBron, Dwyane y compañía, Notorious Big, mártir del rap asesinado a tiros en Las Vegas hace una década.
En el estribillo, viene a decir, El cielo es el límite, y sabes que tienes que mantenerte. Seguir en la pelea. El cielo es el límite y sabes que puedes tener lo que quieras, ser lo que quieras
Hoy hemos peleado. Nos hemos mantenido. Tenemos como poco la plata, pero queremos ser oro.
EEUU: Oops, lo volvimos a hacer
La cabeza bajo tierra. Soñar con la facultad de desaparecer del mundo. Los Estados Unidos han vuelto a caer en su deporte, en su negocio. Dispuesto a recuperar el trono, perdieron ante Grecia. Un basket de catón que desplomó a otro de cartón-piedra. Ahora, hay que dar muchas explicaciones.
Oops I did it again, es el título de sobra conocido de una de las caras de los States, Britney Spears. La verdad sea dicha, la chica cumple a primera, segunda, tercera y cuarta vista todos los estereotipos en torno a las rubias. Lo suponíamos, pero en su absurda defensa de las guerras de su país, nos lo confirmó.
Traducido como buenamente se puede, significa eso, Oops, lo volvimos a hacer. Los USA besan la lona. Simple y claro, con media Grecia en la calle y más de tres cuartas partes de su país sin darle mayor importancia.
Fue en Tokio, con la costa Oeste cerca, al otro lado del Pacífico. No es nada para recordar, porque no es historia. Es más de lo mismo. Lo que celebra medio mundo, escuece a los seguidores de una competición que presume de ser inalcanzable.
Enamorado de su capacidad atlética, leyenda y fundamentos para jugar a esto, es sangrante buscar respuestas: ¿Cómo narices no saben atacar una zona 2-3? Si ellos inventaron el bloqueo y continuación ¿cómo es posible que no tengan antídoto?
Sin excluir a los que la tienen que meter por el aro, se antoja más que complicado entender a qué ha jugado el cuerpo técnico. Coach K, venerado por los puretas y con apartamento entre los mitos del basket aún en vida, se ha visto desbordado.
Colgados de los demás
Ha matado continuidad, buscando intensidad. En siete partidos no ha sido capaz de crear un modo de juego. Esto es, a los grandes se les reconoce por su sello, por marcar ritmo y los demás, que les sigan.
Su equipo ha variado constantemente, adaptándose al rival, jugando en función de los oponentes. Ante Grecia hemos visto dos bases, cinco pequeños, ningún director, un par de altos Una gama de alternativas desmesurada e imposible de calibrar, pues nunca una idea duró más de cinco minutos.
Melo no ha sido el zurdo de oro de todas las noches; LeBron ha jugado tan mal como en todo el campeonato y Wade nos ha borrado de la cabeza sus comparaciones con Michael Jordan. Pero ojo, bastante tienen con no haberse vuelto locos por el camino al banco y del banco a la pista.
Aunque claro, la sensación de locura se la dejamos a los postes. Pocos y mal utilizados. Así de sencillo. Howard tuvo una explosión en los dos primeros partidos, brutal. Con presencia de portero de discoteca en la zona, ha sido tan imponente como inocuo.
Cuando estaba, brillaba, pero como nunca ha jugado más de cinco minutos seguidos, pues nos quedamos sin saber cómo es capaz de desgastar al rival. Con los USA bien arriba, una docena de puntos, él coleccionaba cinco rebotes en ataque.
Trabajo hecho ¿Premio? El banco. Fuera de ritmo para todo el partido. Así él y todos.
Esto es lo que es. Un análisis injusto de lo que pasó a los States. Más que nada porque para hacerlo nos basamos en su teoría del ombligo del mundo. Todo, nosotros.
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Así, olvidamos que Papaloukas lleva un lustro ganando pasta a sacos en Moscú y que mueve a una selección que caería en amor con cualquier ciudadanía. Donde creen que hay golpe, hay fundamentos; donde ven el músculo, aparece el talento; donde ven un nombre, hay un equipo.
Britney, tenías razón lo han vuelto a hacer, han jugado con nuestro corazón y lo han perdido en el juego.



