Lagun Aro paga los platos rotos del fiasco en Vitoria
Tomas, Rakocevic y Bullock lideraron el recital del Madrid


Parte del camino ya está andado. El espíritu Boza, el alma guerrillero que imprime el serbio a sus equipos, ha calado en la afición blanca, que ayer lo aplaudió todo. Aplaudió la defensa, que obligó al Lagun Aro a agotar varias posesiones sin ni siquiera mirar aro. Aplaudió la entrada en pista del boina verde Hervelle, que volvía tras su lesión en el ojo (12 de octubre, made in Vidaurreta), y también la de Sinanovic y la alargada sombra de sus 2,22. Y aplaudió a rabiar a Marko Tomas, apadrinado por su técnico en esta ACB en la que está llamado a hacer grandes cosas.
Entre aplausos transcurrió una mañana en la que el Real Madrid se ventiló al Lagun Aro Bilbao en un par de bocados. El acierto de Bullock y Tomas y el apetito voraz en el rebote ofensivo -hasta de cinco posesiones seguidas llegaron a disfrutar los blancos en un mismo ataque- fueron determinantes para abrir una brecha que era ya de 15 puntos (25-10) al término del primer cuarto.
Gracias a una técnica señalada a Txus Vidorreta, a los errores en el tiro exterior y a la endeblez en la pintura del gigante Weis, el boquete superaba los 23 puntos (49-26) al llegarse al descanso. Y los 40 al finalizar el tercer cuarto (74-34). Así las cosas, sólo quedaba el trámite del último cuarto y pensar en lo que aguarda a unos y otros: el Unicaja, en el estreno de la Euroliga, a los madridistas, y el Llanera Menorca, en Liga ACB, a los bilbaínos. Pero, ¿por qué se llegó a ese escandaloso 89-48 final?
Sólo Banic.
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Pues porque en el cuadro visitante no funcionó nada. Sólo Banic logró el aprobado, raspado eso s el poder serbio (Majstorovic, Koljevic y Savovic) no hizo daño y la gente de dentro rehuyó el cuerpo a cuerpo.
Y porque en el Real Madrid funcionaron demasiadas cosas: por ejemplo, el rebote (30 capturas por 15 del rival) y el tiro de tres puntos (10 aciertos que archivan en el cajón del olvido los 0 de 14 del jueves en Vitoria). Ah, y el mejor Tomas que se ha visto en lo que llevamos de ACB. Tiene algo de Bodiroga en cómo bota, algo de Kukoc en cómo penetra y encima lleva el 33. Si lo llevó un tal Larry Bird no puede ser mal número.



