Los Nikis
1984. Los Ángeles. Juegos Olímpicos. España gana de paliza a Yugoslavia y Los Nikis, uno de los grupos de culto de la denominada 'movida' madrileña lanzan aquél estribillo de "España gana de 20 a Yugoslavia" en su canción "El imperio contraataca". 21 años después, y a domicilio, la selección de baloncesto derrota sin problemas a Serbia y Montenegro, organizadora del Eurobasket. Es decir, el basket, aun sin Pau Gasol, vuelve a enganchar, a tirar del aficionado, hastiado con una Liga casi clandestina, la ACB, que sólo emociona en la Copa y en el quinto y último encuentro del 'playoof'.
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La victoria de la furia roja en versión tipos altos que marcan con las manos devuelve al deporte español a una realidad palmaria. El fútbol, avergonzado, debería mirar para otro lado. Campeones del mundo de balonmano y hockey sobre patines, primeros en el Campeonato de Europa de hockey sobe hierba y cuartos en el Europeo de voleibol son resultados que sacan los colores al balompié patrio, con su legión de seguidores.
Victorias como la de Novi Sad dejan poso. Para que remonte el baloncesto, hundido en las audiencias televisivas en la ACB o Euroliga, y que sirva de ejemplo para la España de Luis Aragonés, incapaz de ganar, precisamente, a Serbia y Montenegro en dos partidos. Y a Bosnia. Que aprendan, como dijo eufórico aquél Laporta de la buena cara antes de caer en el 'gaspartismo' y hacerse antipático hasta para buena parte del pueblo culé.



