Air Jordan: la leyenda revive con su hijo Jeffrey
Un nuevo Michael Jordan ronda las pistas de baloncesto de Estados Unidos. Su nombre es Jeffrey y se trata del primogénito del mejor jugador de todos los tiempos. Los Jordan quieren entrar en el selecto club de padres e hijos que han jugado en la NBA, como los Walton, los Ferry o los Barry.

Porta el número 32 a la espalda y prefiere que le llamen Jeffrey. Es un chico tímido, de 1,83 metros y 77 kilogramos de peso. Es, como tantos, un joven colegial estadounidense con sueños de NBA. Pero hay algo que diferencia a Jeffrey de los demás, y basta con echar un vistazo a su nombre para comprobarlo. Jeffrey Michael Jordan. Nada menos que el primogénito del mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, del hombre que flotaba en el aire para machacar los aros rivales. Y eso hace que, a sus todavía tiernos 16 años de edad, los flashes de los periodistas le persigan como a un nuevo mesías y las quinielas le coloquen en el draft de 2007. Pero él parece resignado : "El apellido Jordan pesa, es mucha presión cargar con este nombre, pero pienso que son cosas de la profesión".
Jeffrey fue uno de los invitados al campamento Nike all América para jóvenes promesas. Por allí pasaron en su día jugadores consagrados como Kevin Garnett, Allen Iverson o Ray Allen. Mike Jr. participó de escolta y regaló a los asistentes algunas suspensiones larguísimas, que recordaron a los vuelos interminables de su padre. Y no es el único guiño de Jeffrey al pasado. En su debut con la Loyal Academy, de la que ya es la gran estrella a pesar de ser un jugador de segundo año, el niño Jordan anotó 23 puntos, el viejo número de Mike, que le observaba orgulloso en la grada.
Así, en el futuro, la familia Jordan puede entrar en el selecto grupo de padres e hijos que han participado en la mejor liga del mundo. Luc Walton (ahora en los Lakers), hijo del mítico Bill o la interminable saga de los Barry, donde tres vástagos de Rick (Drew, Jon y Brent) han dejado su huella en la liga, deben ser los espejos en los que mirarse. Sin olvidar a Bob y Danny Ferry, única saga con padre e hijo campeones de la NBA.
Pero la historia no termina en Jeffrey. Marcus, el segundo hijo de Michael, con catorce años y 1,92, es otro diamante en la mirilla de los cazatalentos. Sobre todo en la universidad de Carolina del Norte, donde su padre lo ganó todo. Jeffrey huye de comparaciones: "Me gusta jugar contra él, pero somos distintos". Distintos o iguales, el nombre de Jordan vuelve a planear sobre la escena baloncestística. Y nunca ha decepcionado.
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Mike disfruta de las motos
Jordan padre se encuentra desvinculado de la NBA, tras su frustrada contratación como directivo en los Charlotte Bobcats. Mike se dedica a practicar su deporte favorito, el golf, y a apoyar en directo a su equipo de carreras de las Superbikes estadounidense. Jordan es un amante de las motos y ya se le ha visto por el circuito de MotoGP siguiendo la competición.



