Rakocevic destrozó a la defensa del Real Madrid
El Pamesa infligió al líder la tercera derrota del año

De pie en la banda, con una mano en la barbilla y en silencio, así acabó el partido Bozidar Maljkovic. El entrenador del Real Madrid soportaba con su equipo el tremendo chaparrón ofensivo del Pamesa sin encontrar ninguna solución para superar la afrenta. La mejor defensa de la Liga sucumbía ante el matador serbio, el escolta Igor Rakocevic, que con sus 30 puntos con una estadísticas de fábula representa el poder ofensivo del conjunto local.
Pero no fue un jugador únicamente el que logró tal destrozo en la defensa madridista. La avería se produjo en la zona, en la pintura, donde el tándem Tomasevic-Oberto era muy superior en el rebote, además de aportar canastas con facilidad: 36 puntos son muchos, porque los grandes del Real Madrid no podían con ninguno de ellos en el uno contra uno, y siempre que había ayuda, cualquiera buscaba la asistencia al compañero libre de marca.
Kammerichs, el cuarto.
Si en la NBA sostienen que los grandes equipos se sujetan sobre tres pilares, ayer apareció un cuarto jugador que tradicionalmente tiene un rol menor en el Pamesa, pero que se afianzó como un primer espada, el ala Kammerichs. Lo adelantaba Maljkovic, que los grandes partidos los deciden pequeños detalles, pero el argentino fue más que un detalle: su segundo cuarto fue espectacular, y su poder reboteador completó el gran trabajo de Oberto y Tomasevic. Fue un lujo para el Pamesa.
¿Y el Real Madrid? A verlas venir. Jugó un excelente primer tiempo, dominado en el interior pero fuerte en el exterior. Lo que ocurre es que resulta complicado mantenerse en el partido sólo con los hombres pequeños, y mientras el Pamesa se llevaba los rechaces y corría, los blancos entraron en barrena en el segundo cuarto, donde se amasó su derrota, la tercera en la Liga, y sin duda la más dolorosa por la imagen.
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Si el Real Madrid ganó el tercer cuarto fue gracias a Antonio Bueno. Le flotaban sus marcadores, así que recibió cinco balones seguidos a cuatro metros del aro y sumó 10 puntos consecutivos, más que todos sus compañeros juntos.
Ayer Bullock, salvo en el primer parcial, se arrugó. Y lo peor es que un jugador que parecía emerger para justificar la clase que se le supone, Antonis Fotsis, fue un alumno recibiendo en directo y sobre el parqué una clase magistral de cómo se juega en el puesto de pívot.




