ACB | Estudiantes

Garcés: "Me arrepiento de no ser un futbolista"

El pívot del Estudiantes fue internacional en fútbol con Panamá

Rubén Garcés
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Sorpresa. Lo que realmente le gustaría a Rubén Garcés, el fornido pívot del Estudiantes, es ser futbolista. "Es que ya lo era. Me becaron en Estados Unidos para jugar al fútbol porque a los 16 años era internacional juvenil con Panamá y una de las promesas del país. Pero en Navarro (junior college) me cambiaron la vida, que si corría bien, que si era fuerte, que si tal, y al baloncesto. Muchas noches me arrepiento de no ser futbolista, aunque disfruto con el baloncesto".

Garcés es una caja de sorpresa. Licenciado en Providence, universidad católica de prestigio, con dos títulos (económicas y políticas), se gana la vida con sus músculos en las canchas de baloncesto: "En la Universidad, en un año crecí 10 centímetros y gané 15 kilos de músculo gracias al trabajo en el gimnasio. Ahora sería el centrocampista más alto del mundo, como el brasileño Sócrates, que era mí ídolo, aunque el mejor futbolista de siempre ha sido el pibe, Maradona".

¿Un futbolista de 2,06 metros y 112 kilos de peso? Parece imposible. "Nunca se sabe. Mi peso es puro músculo porque soy un obsesionado del gimnasio. En la Universidad yo tenía la llave y lo cerraba, salvo cuando el entrenador me castigaba a no ir".

Trotamundos.

Ha jugado en medio mundo, con contratos temporales incluso en la NBA, pero nunca ha renunciado a su pasión futbolística: "Mi padre fue jugador y entrenador en Panamá, y ahora se ocupa de la selección femenina. No puedo ir contra la sangre. Sigo la Liga española, y estoy al día. ¿Mis colores? Simpatizo con el Atletico de Madrid desde que llegué a España porque Chechu Mulero (técnico del Fórum entonces, hoy en el Pamesa) me lavó el cerebro con lo de una plantilla de currantes, como yo. En Panamá todos somos del Real Madrid, y reconozco que para disfrutar no hay nada como el Bernabéu. Además, el Madrid tiene a Zidane, el mejor del mundo. Sí, aunque yo sería el centrocampista más alto del mundo y ganaría un dinero, Zidane seguiría siendo el mejor".

Está contento en el Estudiantes donde se ha integrado perfectamente. "No vine para hacer olvidar a Felipe Reyes, que es un gran jugador, sino para aportar rebotes, defensa y tapones. Y hago el trabajo".

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"Lo de Herreros está cicatrizado"

La patada a Herreros dio la vuelta al mundo, y Garcés pidió perdón públicamente, pero nunca ha hablado con el madridista: "No tuve la ocasión, porque ni somos amigos ni nos conocemos. Es un asunto cerrado y cicatrizado, lo que no significa que en el próximo partido contra el Real Madrid eso vaya a influir en mí juego, y que me retraiga". Y el panameño considera que tiene la oportunidad de echar, por fin, raices en un club. "En febrero puedo ser español, no ocuparía plaza de extranjero, y el Estudiantes tiene una opción sobre mí para las dos próximas campañas. Aquí estoy bien".

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