Paseo del Estudiantes con Sergio como titular
El Manresa no ofreció resistencia a los madrileños

No hubo caso. Fue muy fácil para el Estudiantes. Por fin ganó un partido en su cancha, en un partido que sólo pasará a la historia porque por fin Sergio Rodríguez salió de titular. Es la alegría colegial, el chaval que consigue sacar el oooohhhh de admiración de su hinchada, el chico que es capaza de salirse del guión monótono de un juego que siempre parece igual, salvo cuando el canario está en la pista. Entonces hay que estar atento porque invariablemente te regalará alguna acción de las que invitan a ir a esos partidos de entre semana, en un día horrible de lluvia en Madrid.
Al margen de que jugase Sergio, el Estudiantes necesitaba ganar. Y ganó de manera rotunda con toda la plantilla colaborando. De hecho, 42 puntos entre los cuatro pívots, y 46 de los exteriores. Gran juego colectivo ante un equipo perdido por la cancha, sin aportación de un pésimo Ricci y de un errático Williams peleado con el mundo y ansioso de despuntar en Madrid en un día en que no estuvo a la altura de sus números.
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El Manresa se limitó al juego exterior, maniatado dentro de la zona porque Garcés anuló con facilidad a Williams, porque la defensa sacaba de la pintura a Ricci, y sin que Esmorís pudiese mejorar en nada a sus compañeros. Fue Rafa Martínez el que maquilló el resultado. No había opción de ganar, así que por lo menos aguantar como se pudiese en una tarde en la que Estudiantes pareció despertar sin necesidad de jugar al máximo.
La titularidad de Sergio le sirvió para aprender algunas cosas. Por ejemplo, que si pasa los bloqueos por detrás es posible que le cosan. Lo vio un par de veces ante Oliver, y luego intentó mejorar. Pero a los creativos eso de defender les cuesta más. Por ahora da igual. Con lo que hace ya hace disfrutar a los suyos, y a los neutrales.




