Felipe Reyes calienta el primer derby del curso
Es el gran aliciente del Torneo de la Comunidad

Que sea el primer derby de Felipe Reyes con la camiseta cambiada lo eclipsa todo. Y mira que el partido tiene atractivos. Pero el morbo es el morbo, y así son las cosas: el internacional acabó la temporada ovacionado por una afición que se siente campeona moral de la última Liga, y ahora tendrá que sufrir que su última gran estrella esté en el rival por definición. Ya lo dice Hernández, el entrenador estudiantil: Felipe Reyes le dará al Real Madrid muchas soluciones en ataque.
Sostiene Maljkovic que el Real Madrid aunque sea pretemporada, quiere ganar. Hay que respetar al Estudiantes, finalista de la última Liga. Lleva tres ediciones sin alcanzar el Torneo de la Comunidad, y ahora con Felipe, el bastión colegial de los últimos años, puede que se rompa la dinámica perdedora.
Y el protagonista, tan tranquilo, parece: Espero un recibimiento hostil, pero hay que ser maduro y saber que en este tipo de partidos tenemos el público en contra. Debo estar concentrado sin salirme de mis casillas. Soy el gran enemigo colegial.
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El partido es en una cancha neutral, y tradicionalmente madridista (Parque Corredor, en Torrejón), aunque la afición colegial suele ser más bullanguera que la blanca y de ahí que Felipe se vea en una pista forastera. No habrá televisión en directo porque todas las gestiones con Telemadrid han sido infructuosas. Sólo les interesaba el domingo, y ese día los equipos no podían, sostenía ayer Martín Caño, presidente de la Federación Madrileña, a quien Santiago Fisas, Consejero de Cultura de la Comunidad, trató de ayudar, también sin éxito.
Total, que la XXI edición del Torneo de Comunidad se jugará a partido único. Será la presentación del Estudiantes con el base Sergio Rodríguez como proyecto de estrella en ciernes de la ACB en un duelo con una rivalidad aún más alimentada por el trasvase de Reyes, y con un equipo madridista liderado por uno de los entrenadores de más prestigio en Europa y que ofrece un juego espectacular de la mano de Bennett y Bullock, la Doble B de los sueños blancos.




