Atenas 2004 | EE UU 89 - Australia 79

Estados Unidos se encomienda a su capacidad física

También padeció ante Australia

<b>IMPARABLE. </b>Duncan, cerca del aro, fue imparable para Australia.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Poco a poco estos chicos de la NBA van aprendiendo una tremenda lección con la que no contaban: que para volver a casa con relativa tranquilidad van a tener que sudar en Atenas como si estuvieran en una obra, de sol a sol, y hasta el bocinazo para fichar a la salida.

Por lo menos ya han reconocido sus limitaciones: que con su ataque contras las zonas que le preparan los rivales, sin tiradores puros en el plantel, sus posibilidades son mínimas.

Por eso han vuelto al catón, a los conocimientos que imparten los coach de las universidades y que Larry Brown les repite: Déjense de frivolidades y espectáculo, de mirarse los tatuajes, y aplíquense en defensa y a correr.

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En eso están. Ayer Australia les trajo por la calle de amargura, bien plantada, con acierto en el tiro exterior, bien dirigida Heal. Siempre con ventaja, dominando el encuentro, hasta que se llegó al último cuarto.

En esos diez minutos Estados Unidos aumentó su defensa, y aunque sigue con los errores que dificilmente va a corregir en estos Juegos, es evidente que esa suma de talentos físicamente es superior. Fue la defensa lo que le permitó sumar canastas fáciles, y lograr la victoria casi cómoda con un parcial de 24-12. Si siguen así aún tienen tiempo de ser candidatos al oro.

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