Baloncesto - Atenas 2004 | P. Rico 92 - EEUU 73

Primer repaso olímpico al enésimo pseudo Dream Team

Carlos Arroyo, con 24 puntos, fue el máximo anotador del partido y propició la primera derrota olímpica de un equipo profesional de la NBA.

<b>K.O. </B>Las estrellas de la NBA han demostrado que no conforman, al menos por el momento, un equipo competitivo a nivel internacional.
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A las primeras de cambio, sin tregua alguna, Puerto Rico derrocó el último mito del baloncesto olímpico, la selección de Estados Unidos, tocada desde el pasado Mundial de Indianápolis en el que encajó sus tres primeras derrotas internacionales, y hundida en Atenas de la mano de un Carlos Arroyo galáctico (24 puntos) y la ambición de todo el conjunto antillano.

El equipo boricua olvidó los malos resultados de la fase de preparación, en la que llegaron a perder por más de 50 puntos frente a España, y en la que también cayó un par de veces contra su víctima de este domingo.

El técnico y los internacionales portorriqueños cuajaron dos primeros cuartos preciosos, abrumadores, insultantes para los orgullosos profesionales de la NBA, reducidos a siete puntos en el segundo cuarto, que interrumpió el choque con un marcador surrealista: 49-27.

Sólo Duncan respondía

En esa fase, Puerto Rico jugó como los ángeles. Carlos Arroyo culminó un contraataque de ensueño, adornado con una finta de pase preciosa en la misma cara de Stephon Marbury. Mientras tanto, los estadounidenses repetían una y otra vez un juego de ataque inconexo, sin ninguna riqueza táctica y persistían en fiarlo todo al físico en defensa.

Ni una ni otra cosa les servían de nada. En definitiva, todo lo que salía de sus mentes era dársela a Tim Duncan, uno de los veteranos llamados por el técnico Larry Brown para mantener el espíritu entre las filas norteamericanas. Pero Duncan no es omnipotente.

Ni siquiera el paso por los vestuarios con 22 puntos de desventaja animó a los estadounidenses. De nuevo, sólo parafernalia, algún mate descomunal, pero nada que oliese a reacción. A falta del último cuarto, el marcador mantenía diecinueve puntos de renta para Puerto Rico (65-46).

Iverson, LeBron James, Dwayne Wade, Duncan y Odom cargaron con el peso de dar la vuelta a la noche más temida por el baloncesto de las barras y las estrellas, la noche de la primera derrota de los profesionales en unos Juegos Olímpicos.

Arroyo cortó cualquier reacción

Esos cinco hombres apretaron el acelerador (69-57 min. 34) y convirtieron cada segundo en un siglo para los que deseaban el triunfo de los caribeños, es decir, todos los presentes en el Helleniko Sports Complex salvo aquellos con pasaporte de los Estados Unidos.

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Carlos Arroyo alivió los nervios de los demás cuando más falta hacía. El base de Utah Jazz, Rolando Hourruitiner y, de nuevo Arroyo, esta vez con un tiro más adicional, enfriaron la carga estadounidense para llegar al 78-66 del minuto 37.

Esas tres acciones resquebrajaron la cada vez menor fe de los hombres de Brown. El mérito del descabello definitivo también hay que firmárselo a Arroyo. Otro triple suyo sentenció a sus rivales a falta de poco más de dos minutos (81-68). El tercer varapalo olímpico de la historia para Estados Unidos sólo era cuestión de unos momentos. Pasaron rápido y, para culminar la mágica noche boricua, el técnico Julio Toro, acabó el choque con medio banco en pista. Los profesionales han bajado a la Tierra.

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