Navarro enamora pero Garbajosa sentencia
Grecia tampoco pudo con España, que esta vez tuvo que sudar

Sexta victoria en un Vistalegre rozando el cartel de no hay billetes (récord en un amistoso de la Selección). Y lo más importante, un triunfo en un partido duro, complicado, de los de verdad, porque cuando lleguen los Juegos Olímpicos es difícil que se vuelva a sublimar el juego como ante Puerto Rico en Alicante, por ejemplo.
Madrid, los estudiantiles y los madridistas, aprecia a Gasol, pero fundamentalmente mantiene un idilio especial con Navarro, porque representa el baloncesto que gusta aquí: un tipo normal que podía ser el vecino del quinto, que se disfruta y divierte con el balón en las manos, que está cercano a la filosofía del Estudiantes (descaro) y a la histórica del Real Madrid (velocidad). Pues bien, Navarro mantuvo su particular relación con la afición, aunque el torrejonero Garbajosa, ese falso pívot o falso alero (cinco puntos consecutivos cuando cundía el pánico a minuto y medio del final, triple, robo de balón y canasta) fue la clave del encuentro, el que aplicó el verduguillo a los griegos.
Fueron los dos héroes de la victoria en medio de un espejismo, porque parecía que España no iba a tener problemas, que controlaba el encuentro, que sentenciaría con facilidad con su trabajo de martillo pilón en defensa y facilidad anotadora.
Pero ayer el banquillo de España aportó menos de lo habitual. Salvo Dueñas, que dominó la pintura cuando él estuvo de referencia en la defensa en zona, Felipe Reyes y Comas estuvieron como ausentes, y Yebra e Iturbe ni saltaron a la pista.
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Felipe, maltratado por la afición colegial, que ayer inició la persecución de su última enseña (¡si le ha vendido la directiva, que él no se iba!), no jugó. Descentrado, fuera de sitio, no se vinculó al partido; pero peor fue lo de Comás, que ha mantenido una pugna con Cabezas por la plaza plaza de segundo base, y una vez lograda alimenta las dudas y abre la polémica.
En fin, con Navarro y Garbajosa, con la actuación siempre fiable de Carlos Jiménez y con Calderón inspirado, España se apuntó la victoria. Y queda Gasol, de quien no hay nada que decir. Jugó a su nivel. Creó tantos problemas al ataque y a la defensa griega que abrió unas enormes vías de agua en el cuadro de Giannakis. Pau está en otro planeta, y no cuenta.




