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Si tienes alguno de estos seis hábitos, enhorabuena: son los de una persona superdotada

Las personas con inteligencia excepcional comparten ciertos hábitos y rasgos que influyen en su aprendizaje y relaciones. Expertos analizan cómo estos comportamientos afectan su vida diaria.

Si tienes alguno de estos seis hábitos, enhorabuena: son los de una persona superdotada
María Dávila
Actualizado a

Las personas con altas capacidades intelectuales suelen manifestar ciertos rasgos característicos que influyen en su manera de aprender, comunicarse y relacionarse con los demás. Aunque no siempre son conscientes de ello, su forma de procesar la información y enfrentarse a la realidad diaria es distinta a la de la mayoría. Según el coach de liderazgo Siddharth S. Kumaar y la psicóloga clínica Sharon Saline, existen hábitos recurrentes en quienes poseen un coeficiente intelectual elevado, algunos de los cuales pueden resultar sorprendentes.

Diálogo interno constante

Uno de los rasgos más comunes entre las personas con altas capacidades es la tendencia a hablar consigo mismas. lejos de ser una excentricidad, este hábito responde a una necesidad natural de organizar pensamientos, analizar diferentes puntos de vista y prever posibles escenarios futuros. De hecho, esta práctica refuerza el pensamiento crítico y la resolución de problemas sin necesidad de acudir a una fuente externa.

Siddharth S. Kumaar explica que el diálogo interno es una herramienta útil para mejorar la capacidad de razonamiento. “Desde ensayar conversaciones hasta debatir mentalmente dos posturas opuestas, este hábito les permite estructurar ideas con precisión y mejorar su capacidad analítica”, señala.

La escritura como forma de comunicación

Si bien la mayoría de las personas superdotadas no tienen problemas para expresarse verbalmente, pueden llegar a sentirse más cómodas escribiendo. La inmediatez de la comunicación oral les resulta, en algunos casos, abrumadora, ya que su mente procesa la información a gran velocidad y puede dificultar la selección de las palabras adecuadas en el momento.

Por este motivo, suelen preferir la escritura como vía de expresión. Correos electrónicos, mensajes de texto o incluso diarios personales son herramientas habituales en su día a día. “La escritura les ofrece la oportunidad de ordenar sus pensamientos y expresarse con mayor precisión, sin la presión del tiempo que impone una conversación en vivo”, explica Kumaar.

Curiosidad por temas filosóficos y espirituales

Otro rasgo frecuente en las personas con alta inteligencia es su inclinación por el pensamiento abstracto y las cuestiones filosóficas. Aunque no necesariamente sean religiosos, muchos de ellos sienten una gran curiosidad por la existencia, el universo y las preguntas sin respuesta.

En este sentido, pueden interesarse por la meditación, la numerología, la metafísica o cualquier disciplina que les ayude a entender el mundo desde una perspectiva más profunda. “Su enfoque no es dogmático, sino analítico. Buscan comprender las conexiones entre distintos ámbitos del conocimiento y aplicar la lógica a temas que, en apariencia, son puramente espirituales”, indica el coach de liderazgo.

Dificultad para asumir que otros piensan de manera diferente

Uno de los mayores retos a los que se enfrentan las personas con altas capacidades es la convivencia con aquellos que no procesan la información del mismo modo que ellos. Muchas veces dan por hecho que su manera de razonar es universal y que todos los demás pueden seguir su ritmo mental con facilidad.

Sin embargo, la realidad es que cada persona aprende y comprende de manera distinta. La psicóloga Sharon Saline apunta que esta diferencia puede generar frustración en los superdotados, especialmente cuando interactúan con personas que necesitan más tiempo para asimilar conceptos complejos. “Es fundamental que desarrollen habilidades de comunicación y paciencia para evitar conflictos y mejorar sus relaciones interpersonales”, advierte.

Un deseo insaciable de aprender

La curiosidad es otro de los motores fundamentales de las mentes brillantes. Estas personas sienten una necesidad constante de adquirir nuevos conocimientos, explorar diferentes disciplinas y desafiarse intelectualmente. Para ellos, el aprendizaje es un proceso sin fin y puede convertirse en una verdadera pasión.

Gloria Brame, terapeuta especializada en altas capacidades, explica que este rasgo se manifiesta en múltiples formas: desde la lectura compulsiva hasta la participación en cursos online, pasando por la exploración de nuevas culturas y experiencias. “El mundo es una fuente inagotable de información para ellos, y están en constante búsqueda de nuevos estímulos que amplíen sus horizontes”, afirma.

Dificultades sociales

Si bien la inteligencia puede abrir muchas puertas, también puede convertirse en un obstáculo en el ámbito social. Las personas superdotadas pueden mostrar cierta torpeza en sus interacciones diarias, especialmente cuando se trata de conversaciones triviales o protocolos sociales que consideran innecesarios.

La editora Aria Gmitter explica que estas personas tienden a ser demasiado directas o a omitir ciertas normas de cortesía porque las ven como una pérdida de tiempo. Esto puede dar lugar a malentendidos o a la percepción de que son distantes o poco empáticos. Un ejemplo común es el de médicos altamente especializados, que priorizan el diagnóstico y la resolución de problemas sobre el trato interpersonal con sus pacientes.

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Estos seis hábitos, aunque no exclusivos de las personas superdotadas, sí son indicativos de una mente excepcionalmente desarrollada. Su forma de comunicarse, de aprender y de procesar la realidad los distingue del resto y, en muchos casos, puede suponer un desafío en su vida cotidiana.

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