Veres Vitalii, veterano ucraniano: “No basta con hablar: hay que gritar. Ojalá nuestra voz sea escuchada”
Con motivo de los Strong Spirits Games 2025 (competición dedicada a veteranos de guerra), hablamos con el atleta ucraniano, quien sufrió heridas que le arrebataron la vista.


Veres Vitalii no es solo un atleta veterano ucraniano. Es un símbolo de lo que significa resistir, reconstruirse y seguir adelante. Nacido en Rivne, su vida siempre estuvo marcada por la disciplina, la constancia y el deseo de superarse. Desde joven, el deporte fue su refugio y su motor, moldeando un carácter fuerte, perseverante y profundamente comprometido.
Pero el destino le tenía preparada una prueba mucho más dura que cualquier competición. Cuando comenzó la invasión rusa a gran escala, Vitalii no dudó: dejó atrás los estadios y se alistó en la Unidad Militar 3017 para defender su país. En Járkiv, una ciudad que hoy lleva el título de Ciudad Héroe por su resistencia, luchó como soldado raso en uno de los frentes más crudos del conflicto.
Fue allí donde la guerra le arrebató la vista. Pero no le quitó la luz. Vitalii transformó esa oscuridad en una nueva forma de ver el mundo: con coraje, con dignidad, con una voluntad inquebrantable. Su cuerpo cambió, pero su espíritu se hizo aún más fuerte.
Hoy, en los Strong Spirits Games 2025 (competición dedicada a los veteranos de guerra) que se esrán celebrando en Madrid, Vitalii representa a Ucrania con orgullo. “Es muy divertido estar aquí, competir y mostrar grandes resultados. Pero, lo más importante, es que me inspira. Siento que es una gran responsabilidad, y eso me hace sentir aún más fuerte, desde la perspectiva de mi fuerza y de mi espíritu también”, dice con una sonrisa que no necesita ojos para brillar.
En este evento, ha encontrado algo más que rivales: ha encontrado familia. “Conocí a mucha gente del Team USA, del Team España… gente muy amable y humilde. Aquí se siente más ambiente de hogar que de competencia. Eso me sube el ánimo y me hace sentir muy bien.”
España ocupa un lugar especial en su corazón. “Es mi segunda vez compitiendo aquí. Me encanta cómo me reciben. Siempre me dicen ‘hola, buenos días’. Esa calidez me hace sentir seguro, feliz. Me lo estoy pasando genial.”
Para Vitalii, estos juegos no son solo una competición. Son una vía de sanación. “Cualquier veterano puede decirse: ‘puedo descansar, puedo dejar atrás todo lo que ha pasado’. Pero creo que es más importante levantarse, ir al gimnasio, trabajar para tener motivación y seguir adelante. Este proyecto es vital. Ayuda a superar el dolor físico y psicológico que todos llevamos dentro.”
Y aunque su cuerpo lleva las marcas de la guerra, su voz lleva la esperanza de un futuro mejor. “Sé por experiencia lo que significa estar en la primera línea. Las pérdidas son enormes. Rusia es un país con recursos infinitos, y por eso necesitamos la ayuda del mundo. No basta con hablar: hay que gritar. Ojalá nuestra voz sea escuchada. Ucrania sola no puede luchar contra Rusia”.
Vitalii recuerda que muchos de sus compañeros del equipo ucraniano están aquí porque perdieron parte de su cuerpo en combate. “Cada día, miles de blindados, drones y misiles caen sobre nuestro territorio. Y eso deja heridas. Esto sucede porque tenemos un agresor llamado Rusia.”
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Pero en medio de ese dolor, Vitalii se alza como un faro. Un hombre que, sin ver, nos enseña a mirar más allá. A mirar con el corazón. A entender que la verdadera fuerza no está en los músculos, sino en el alma.
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