Visita a su abuelo ex cardiólogo de 95 años y vuelve con ocho imprescindibles para una vida larga y feliz
El viaje de una nieta a Japón para visitar a su abuelo destapa los hábitos que han marcado su longevidad y bienestar.

Un viaje familiar a Japón se convirtió este verano en una lección vital sobre longevidad y propósito. Mika Cribbs, creadora de contenido residente en Los Ángeles, visitó a su abuelo de 95 años en Osaka con la intención de pasar más tiempo con él.
Lo que se encontró fue el ejemplo cotidiano de un envejecimiento activo y pleno. Jubilado desde hace años, este ex cardiólogo mantiene una rutina basada en hábitos sencillos, constancia y una fuerte conexión con los demás. Estas claves, según la evidencia científica, están asociadas a una mayor calidad de vida en edades avanzadas.
Movimiento diario y vínculos sociales
El día de su abuelo comienza temprano. Cada mañana, alrededor de las cinco, sale a caminar entre 30 minutos y una hora, superando habitualmente los 7.000 pasos. Tras ello, dedica tiempo a un entrenamiento adaptado que combina estiramientos, fuerza y equilibrio, una práctica recomendada para prevenir caídas y pérdida muscular en personas mayores.
Pero el cuidado no es solo físico. Una vez finalizado el ejercicio, se conecta a redes sociales para mantener el contacto con familiares y amigos repartidos por todo el mundo. Diversos estudios han advertido de que el aislamiento social incrementa el riesgo de deterioro cognitivo y mortalidad en la vejez, especialmente en hombres. En su caso, la tecnología se convierte en una gran aliada contra la soledad.
A esta rutina se suman la escritura diaria de un blog, que cuenta con más de mil entradas desde 2014. Además, la creación artística es una parte importante de su rutina, pues cada día dibuja un autorretrato: “Nunca es demasiado tarde para aprender nuevas habilidades”, reflexiona Cribbs al observar cómo su abuelo sigue explorando nuevos pasatiempos.
‘Ikigai’ o ‘Razón de ser’
Las siestas repartidas a lo largo del día le permiten recuperar energía y escuchar las necesidades de su cuerpo. En la mesa, combina el placer de carnes, quesos y vino con una alimentación casera rica en verduras, reflejando un enfoque equilibrado lejos de la rigidez dietética.
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Todo ello se resume en un concepto profundamente arraigado en la cultura japonesa: el ikigai, una filosofía japonesa que significa “razón de ser” o “razón para vivir”. No existen fórmulas universales para una vida larga y feliz, pero este nonagenario demuestra que vivir con curiosidad y disfrute puede ser una de las fórmulas más sólidas.
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