Silvia Álava, psicóloga: “Para no discutir en las comidas y cenas familiares de Navidad debemos respetar el cuerpo y la vida de los demás”
La experta explica en La 1 qué temas conviene evitar en Nochebuena y cómo la empatía y la comunicación pueden salvar la cena en familia.

Las reuniones familiares de Navidad son, para muchos, uno de los momentos más esperados del año. Para otros, en cambio, suponen un auténtico campo de minas emocional en el que cualquier comentario puede desatar grandes discusiones. Para evitar esto último, la psicóloga Silvia Álava ha compartido una serie de conejos en La 1 sobre qué temas conviene “extirpar” de la mesa si lo que se busca es celebrar las fiestas en paz.
Esta experta fue muy tajante a la hora de señalar los asuntos que siempre suelen generar conflictos: “Es mejor evitar conversaciones sobre política, religión...”. Dos auténticos campos de batalla que, según ella, rara vez conducen a un entendimiento real. Más bien acaban desencadenando un aumento de la tensión en un contexto que debería ser meramente festivo.
No obstante, Álava se centró en un aspecto todavía más delicado y habitual en las reuniones familiares: los comentarios sobre el físico y las decisiones personales. En palabras de la propia psicóloga, “hay una cosa muy importante que se nos debería meter bien en la cabeza: no deberíamos opinar sobre el cuerpo y sobre la vida de los demás”. Sin duda esa es una advertencia que conecta directamente con su mensaje más importante: “Para no discutir en la cena de Nochebuena debemos respetar el cuerpo y la vida de los demás”.
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Hay que evitar hacer comentarios sobre el físico o las preferencias de otras personas
Según explicó, muchas personas sufren cuando, nada más sentarse a la mesa, reciben comentarios como “estás muy delgado”, “estás muy gordo” o preguntas del tipo “¿qué te ha pasado?“. Y a esto se le suman diversas observaciones sobre la comida: ”¿Pero no te lo vas a comer?" o “¿Por qué no comes de esto?”. Para Álava, este tipo de frases, aunque se digan sin ningún tipo de mala intención, pueden resultar muy dañinas para los demás.
La psicóloga insistió en que es fundamental respetar las decisiones ajenas, ya sea por convicciones personales o por motivos de salud. “No hay que pedir explicaciones”, destacó, recalcando de paso que juzgar al otro solo contribuye a generar malestar. Más tarde añadió que, en muchas familias, siempre hay “el típico familiar que mete la puntillita de que lo estamos haciendo mal”, y esa es una actitud que convendría desterrar por completo de las cenas y comidas navideñas.
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Por último, la psicóloga subrayó la importancia de la empatía y la comunicación positiva. Ponerse en el lugar de la otra persona, escuchar y entender que no todo el mundo está pasando por un buen momento podría marcar la diferencia. Preguntar con claridad, evitar malentendidos y ser conscientes de la sensibilidad de algunas personas también ayuda a que la cena fluya con respeto y a que la Navidad empiece con buen pie. Hay que recordar que lo importante es reunirse, no enfrentarse.
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