Ni perros ni agapornis: este es el único animal que mejora la empatía y alivia la ansiedad según un estudio
Los gatos son grandes animales de compañía que ayudan a los humanos a desarrollar mayor empatía y crear vínculos más sólidos con el resto de personas.

A pesar de que los gatos son conocidos como mascotas frías y distantes, a comparación de los perros que son la alegría de la casa, existe un estudio que puede desmentir este estereotipo gatuno que llevan arrastrando décadas. Las relaciones entre humanos y gatos, pueden ser tan satisfactorias y cercanas como las que se establecen entre los perros y sus dueños, pues la clave está en la calidad del vínculo establecido.
Según un estudio publicado por la revista académica Humanities and Social Sciences Communications, al igual que los perros, los gatos también pueden conseguir desarrollar un fuerte efecto psicológico y social en sus dueños, sobre todo en los más jóvenes.
Por otra parte, los investigadores de tres universidades chinas, analizaron el vínculo emocional establecido entre humanos y sus gatos, llegando a la conclusión de que cuanto más unido está un joven a su gato, más fácil le resulta comprender y ponerse en el lugar de otros, además de gestionar mejor el estrés y construir relaciones más sólidas con otros de su misma especie humana.
El equipo detectó que esta conexión no funciona de manera aislada, sino que forma parte de un proceso psicológico más amplio. Primero, el apego hacia el animal parece mejorar la forma en que los jóvenes manejan sus emociones cotidianas, y a partir de ahí, esta estabilidad emocional facilita que desarrollen una mayor sensibilidad hacia los demás. Finalmente, ambas habilidades se traducen en una sensación más sólida de apoyo social en su día a día.
Lo más interesante de todo, es que este apoyo no sustituye las relaciones humanas, sino que las refuerza. La convivencia con un gato puede convertirse en una especie de entrenamiento tan silencioso como ellos; uno que consiste en interpretar sus señales, respetar sus ritmos o atender sus necesidades, una práctica que se traslada a la forma en que interactuamos con otras personas.
Este estudio también cuestiona la idea de que los beneficios emocionales asociados a las mascotas dependen de interacciones muy activas, como sucede con los perros. Los gatos, con su carácter más reservado e independiente, parecen ofrecer un tipo de apoyo diferente, menos evidente pero igualmente efectivo. Su compañía tranquila y su afecto selectivo pueden resultar especialmente valiosos para personas que buscan equilibrio sin sentirse sobrecargados.
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Los hallazgos sugieren que quizá estemos infravalorando el papel de los gatos en nuestra salud emocional moderna; pues estos lejos de ser animales distantes, pueden convertirse en aliados esenciales para quienes necesitan un espacio seguro desde el cual fortalecer sus habilidades sociales y su bienestar psicológico.
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