Marta Barranco, psicóloga: “Hay personas que nunca celebran lo que consiguen. Se proponen una meta, la consiguen y hacen check”
La experta en salud mental alerta sobre la autoexigencia constante y cómo eso puede afectar a la autoestima y al descanso emocional.

La psicóloga Marta Barranco ha vuelto a hacer reflexionar a cientos de personas a través de un nuevo vídeo de su cuenta de TikTok, en el que se centra en hablar sobre las personas que se ponen metas sin pararse a disfrutar lo que consiguen. Según describe, se trata de individuos que funcionan a base de objetivos. Marcan una meta, la alcanzan y, lejos de experimentar satisfacción o alegría, lo único que sienten es alivio, el cual, además, es pasajero. Apenas dura unos instantes antes de que la mente salte automáticamente al siguiente reto pendiente.
El problema aquí no es tener ambición ni querer progresar, sino la imposibilidad de reconocer el propio mérito. Barranco señala que estas personas “van sumando” logros, pero la sensación interna de insuficiencia nunca desaparece. De hecho, a medida que alcanzan objetivos más altos, también elevan el nivel de exigencia, lo que perpetúa la idea de que nunca es bastante.
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@psicologamartabarranco Así se ve la autoexigencia 😞 #terapia #terapia
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Celebrar los logros y permitirse descansar son claves
En su análisis, la psicóloga precisamente habla sobre el origen de este patrón. Muchas de estas personas aprendieron en etapas tempranas de su vida que su valor dependía de lo que conseguían. Es decir, interiorizaron que, para ser importantes, queridos o reconocidos, debían lograr resultados concretos. Y, por supuesto, esa asociación entre rendimiento y valía personal se mantiene en la adultez. El resultado que se obtiene es una vida marcada por la presión constante. Siempre hay varios objetivos en marcha, una lista mental que nunca deja de crecer. Descansar genera culpa, porque sienten que al parar se alejan de la meta y, con ello, de la sensación de bienestar que asocian al logro. No obstante, tal y como señala Barranco, ese bienestar nunca llega a consolidarse: solo aparece un efímero alivio antes de volver a comenzar.
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Al reflexionar sobre esto, la especialista pone sobre la mesa una cuestión de fondo: qué ocurre cuando el reconocimiento propio depende exclusivamente de la productividad. Celebrar logros, permitirse descansar y desvincular la autoestima del rendimiento no es una señal de conformismo, sino un paso necesario para construir una relación más sana con uno mismo y con las propias metas.
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