El dueño de un restaurante de Santander explica por qué te podría despedir en tu primer día como camarero: “Ya eres un novato”

El hostelero, conocido como ‘Mi Alter Edu’ en internet, detalla el error que muchos cometen al servir un whisky.

Hostelero de Santander
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El primer día de un camarero suele ser clave para que se decida si vales para el puesto o si es mejor optar por una persona. Según el hostelero santanderino conocido en redes como ‘Mi Alter Edu’, hay un gesto que puede delatar a un camarero novato en cuestión de segundos y, en uno de sus últimos vídeos, explica cómo evitar caer en semejante error. Se trata de cómo servir correctamente un buen whisky.

Si un cliente pide una copa como esta y el camarero le pregunta si la quiere con hielo, puede dar lugar a muchas dudas. No obstante, el verdadero fallo llega cuando alguien solicita un whisky con Coca-Cola y el hostelero, casi por inercia, se dispone a cortar una rodaja de naranja para introducirla en el vaso. Ese movimiento es, en su opinión, el detalle que evidencia la falta de conocimiento sobre coctelería básica que te podría costar el puesto de trabajo. Pero ojo, la naranja no es el problema en sí, sino el contexto y la forma de usarla. Según explica este experto, añadir un trozo directamente al vaso convierte la preparación en algo improvisado y que se aleja de la técnica correcta. Para él, ese gesto puede ser suficiente para que el equipo perciba que el recién llegado no domina las bases y necesita una formación urgente.

Así se debe preparar un buen whiskey

Frente a esto, el dueño propone la fórmula clásica para preparar un ‘Old Fashioned’. Primero, colocar una servilleta sobre el vaso, añadir un terrón de azúcar y empaparlo con angostura. Después, dejarlo caer con la base de la cuchara, machacarlo suavemente y agregar una pequeña cantidad de agua con gas para facilitar que el azúcar se disuelva por completo. Solo entonces se incorpora el hielo y unos 45 mililitros de whisky. Es en el último paso donde la naranja entra en acción. En lugar de introducirla como un mero adorno, se deben extraer sus aceites esenciales sobre la superficie de la bebida para aportar aroma y complejidad. Ese toque final, explica, transforma la copa en “algo emocionante” y demuestra mucho conocimiento técnico.

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Con este ejemplo tan claro, el hostelero de Santander no solo habla de un cóctel concreto, sino de una actitud profesional. A su juicio, la diferencia entre improvisar y respetar la receta clásica separa al principiante del camarero que entiende la barra como un oficio. Y en un sector donde la experiencia del cliente lo es todo, esos matices pueden pesar más de lo que parece en un primer día de trabajo.

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