El delirante villancico de Leticia Sabater: reguetón, un regalo y grotescas referencias sexuales
La cantante ha cumplido con la tradición y ha lanzado ‘La conejita de Papa Noel’, su canción navideña para el presente calendario.


Se le acabaron los ‘tiki tikis’ al burrito sabanero de David Bisbal, dejaron de sonar las voces de George Michael y Mariah Carey. Parece que las luces de Vigo alumbran menos, que Abel Caballero hubiera caído en profunda depresión; no nieva en Nueva York, no calientan las lumbres. La Navidad ha resignificado su inicio y es ahora el tradicional villancico de Leticia Sabater el que da el pistoletazo de la temporada navideña.
Por partes. Lo cierto es que Leticia Sabater es un género en sí mismo, una especie de personaje que trasciende las artes. Hace tiempo que se agenció la responsabilidad de lanzar una canción navideña cada vez que las familias comienzan a colocar el brasero. Sucede que ya ha estrenado el villancico de este calendario. Se llama La conejita de Papa Noel y es una especie de rococó de serie B navideño plagado de referencias sexuales grotescas.
Mil metáforas, una iconografía
En el videoclip intercambia conjuntos ligeros de color blanco y rojo; danza entre un grupo de bailarines que se mueven al curioso ritmo del reguetón tribal sobre el que Leticia Sabater envía de forma reiterada un mismo mensaje: quiere encontrar debajo de su árbol de Navidad una colita de conejo —no debe ser uno el más hábil de la clase para hallar el doble sentido—, y trata de invocar semejante deseo con un despliegue de metáforas que encuentran en el falo su punto de convergencia. De fondo, un croma al que solo le falta arrugarse.
Puede uno rastrear otros dobles sentidos en la letra de la canción, pero no hallará sino más caminos que conducen al mismo sitio. “Le pedí a Papa Noel, le pedí a los Reyes Magos, que solo quiero un regalo, que me traigan un buen rabo. De conejita, gordo y peludo. De conejita, no seas malpensado”, dice, y, como quien coloca una tirita a un escaparate roto, trata de arreglar con la última frase una comparación cuya gravedad precisaría de varias oraciones más para ser maquillada. De “zanahoria” a “turrón”, pasando por juegos de palabras más bastos que ingeniosos, el tema de Sabater supone un giro de tuerca a su estilo, ya de por sí sexualizado. Y, para colmo, es pegadizo.
Se une la canción a una extensa lista. En su haber, ‘El Polvorrón’, ‘Trínchame el pavo’, ‘Papa Noel, you are the only want’, ‘Papa Noel llename el tanke’, ‘Esta Navidad me comeré un pibón’ y ‘El langostino Rufino’. No es de extrañar que la Navidad comience cuando Leticia Sabater decida.
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