Psicología

Esto es lo que dice la psicología de ti si publicas en redes la foto de tu árbol de Navidad con los regalos debajo

Mara Sánchez, psicóloga, analiza para AS qué hay detrás de este comportamiento tan extendido: “El problema no es la foto en sí”.

Esto es lo que dice la psicología de ti si publicas en redes la foto de tu árbol de Navidad con los regalos debajo
Kseniya Ovchinnikova
Marta Rodríguez Peleteiro
Redactora de Tikitakas
Su trayectoria en Prisa comenzó en AS, en 2006, en la sección de Cierre. Posteriormente asumió la coordinación de la revista AS Color y la redacción de los blogs Match Point y Erratas de Campo. En 2017 pasó a formar parte de PrisaNoticias, en el control de producción de El País y AS, y volvió a AS a finales de 2022, como redactora de Tikitakas.
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Las redes sociales se han convertido en un escaparate cotidiano de momentos íntimos que antes quedaban reservados al ámbito familiar. Entre ellos, hay una imagen que se repite cada año con especial intensidad: el árbol de Navidad perfectamente decorado y los regalos cuidadosamente colocados debajo, listos para ser fotografiados y compartidos. Lo que a simple vista parece un gesto inocente y festivo también puede decir mucho sobre la persona que publica este tipo de instantáneas.

Desde la psicología, estas publicaciones no se interpretan solo como una muestra de ilusión navideña, sino como una forma de comunicación social cargada de significado. Compartir estas imágenes puede responder a distintas motivaciones emocionales y sociales, que van desde la necesidad de pertenencia y validación hasta el deseo de proyectar una determinada imagen personal. Entender qué hay detrás de este comportamiento ayuda a comprender mejor cómo usamos las redes para expresar quiénes somos y cómo queremos que nos vean.

Así lo explica para AS la psicóloga Mara Sánchez: “Desde la psicología, hay un concepto muy interesante llamado el yo extendido, formulado por Russell Belk. Sugiere que nuestras posesiones no son solo cosas, sino extensiones de nuestra identidad. En Navidad, mostrar un árbol repleto de regalos y paquetes de marca no es simple materialismo; puede ser una forma inconsciente de decirle al mundo (y a nosotros mismos): ‘Soy una persona querida, exitosa y generosa’. Los regalos actúan como una evidencia tangible de nuestros vínculos afectivos y nuestro estatus”.

“En redes sociales tendemos a mostrar solo nuestro ‘yo ideal’. Lo normal no es ver a nuestros amigos ni a nuestro crush ni a influencers publicar fotos en pijama, sin maquillar, sin posar... Generalmente, las fotos que subimos a redes sociales son muy pensadas e intencionadas. A veces tanto que la gente va a sitios concretos (instagrameables), lleva ropa concreta, practica/usa poses concretas…, solo con la finalidad de subir esa foto para sus seguidores (sean 20 o 5.000)”, añade.

Esto es lo que dice la psicología de ti si publicas en redes la foto de tu árbol de Navidad con los regalos debajo
La psicóloga Mara Sánchez.

Las funciones de esa fotografía

Para Sánchez, esta acción de publicar la imagen del árbol con los regalos debajo cumple dos funciones psicológicas: “Por un lado, la validación externa: los likes activan el sistema de recompensa del cerebro (dopamina), generando una sensación breve de placer y aceptación. Y, por otro, el sentido de pertenencia: participar en el ritual visual de la Navidad nos hace sentir parte del grupo. Si todo el mundo sube su árbol, no hacerlo puede generar una sensación de desconexión social”.

El problema no es la foto en sí, sino la comparación social ascendente. Cuando vemos esas imágenes de salones perfectos y montañas de regalos, tendemos a comparar nuestra realidad (que quizás es más modesta o caótica) con esa portada idealizada que nos muestran los demás sobre su vida. Esto puede generar lo que llamamos ansiedad de estatus o sensación de insuficiencia. Como psicóloga, mi consejo es recordar que las redes son un escaparate, no el almacén: vemos lo bonito que se expone, pero no el esfuerzo, el cansancio ni las preocupaciones cotidianas que quedan fuera del encuadre”, agrega.

Pautas para una Navidad digital saludable

Para evitar los problemas que las redes puedan provocar en nuestro lado más humano, la experta recomienda una serie de técnicas. La primera, la del espejo emocional: “En lugar de huir de la sensación desagradable o bloquear a quien publica, te invito a usar esa emoción como información valiosa. Si ver ese árbol repleto de regalos te genera envidia, tristeza o rabia, por ejemplo, no te juzgues por sentirlo, en lugar de eso, pregúntate: ¿Qué carencia mía está tocando esta foto? A veces la envidia no es desear el mal al otro, sino una brújula que nos señala una necesidad propia insatisfecha (quizá no queremos esos objetos concretos, sino esa sensación de abundancia, o el afecto familiar que creemos que hay detrás). Identificar qué nos duele es el primer paso para trabajarlo en nuestra propia vida, en lugar de taparlo silenciando esa cuenta, por ejemplo”.

Sánchez habla también del “detrás de las cámaras frente al tráiler”: “Un error cognitivo muy común es comparar nuestro interior (nuestras preocupaciones, nuestra economía real, nuestro caos diario) con el exterior de los demás. Hay que recordar siempre esta máxima: estás comparando tus tomas falsas con los mejores momentos editados de la película de otro. Esa montaña de regalos en la foto no te dice nada sobre la calidad de las relaciones familiares en esa casa”.

Asimismo, sugiere la pausa de los tres segundos: “Si sientes la urgencia de publicar tu árbol para demostrar algo, te invito a hacer una pequeña pausa reflexiva antes de dar a ‘compartir’. Pregúntate: ¿para qué subo esto? Si la respuesta es ‘para compartir una alegría con gente que me quiere’, adelante, es saludable. Si la respuesta se parece más a ‘para que vean que a mí también me va bien’, ‘para dar en las narices a alguien’ o ‘porque si no lo subo me siento menos’, entonces probablemente estás buscando regular tu autoestima a través de la validación externa. Y eso es un saco sin fondo que nunca se llena con likes”.

Y, por último, sugiere volver a lo presencial: “Conexión vs. conexión wifi: la satisfacción que da un like es efímera (dura segundos), mientras que la satisfacción de un vínculo real es duradera. Mi consejo es priorizar la experiencia sobre la captura de la experiencia. Si por hacer la foto perfecta del árbol estamos estresando a la familia o dejando de disfrutar el momento de abrir los paquetes, hemos perdido el norte de la celebración. Busquemos menos stories y más historia vivida”.

Pedir ayuda

La experta nos explica, además, cuándo se debe pedir el auxilio de otros: “Si el lector se siente identificado con alguno, es indicativo de que hay algo que trabajar en consulta. Por ejemplo, cuando la autoestima es fluctuante y dependiente del dato. Si tu estado de ánimo del día depende literalmente del número de likes o comentarios que recibe esa foto. Si hay pocos, sientes que ‘no vales’ o te deprimes”. Asimismo, cuando hay una disonancia dolorosa entre la realidad y la imagen: “Personas que se están endeudando para comprar esos regalos solo para la foto, o familias que discuten ferozmente, pero posan sonriendo. Esa brecha genera mucha ansiedad y sensación de vacío”.

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También se ha de pedir ayuda cuando la comparación paraliza: “Si ver las fotos de otros te genera un malestar tan intenso (tristeza profunda, rabia, ansiedad…) que te impide disfrutar de tu propia realidad o te aísla socialmente (‘no voy a la cena porque me siento inferior’)”. Y cuando convertimos nuestra intimidad en escaparate: “Si eres incapaz de vivir un momento (abrir regalos, cenar) sin grabarlo. Si la experiencia no existe a menos que sea compartida, hay una desconexión con el presente que se trabaja en terapia.

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