Dan Buettner, experto en longevidad: “No gano dinero diciendo esto”
El experto advierte de que mantener relaciones sociales sólidas puede añadir años de vida, mientras que la soledad se asocia con un mayor riesgo de muerte.

La amistad no solo es una fuente de apoyo emocional y bienestar psicológico, sino también un factor clave para vivir más y mejor. Así lo confirman organismos internacionales y expertos en longevidad, que alertan de que la falta de relaciones sociales estables tiene un impacto directo y medible sobre la salud y la esperanza de vida.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya que la interacción social actúa como un auténtico protector de la salud a lo largo de todas las etapas vitales. Según la institución, mantener vínculos con otras personas “puede reducir la inflamación, disminuir el riesgo de problemas de salud graves, fomentar la salud mental y prevenir la muerte prematura”. En el lado opuesto, la ausencia de contacto humano se asocia con un mayor riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, diabetes o deterioro cognitivo.
Las consecuencias no se limitan al plano físico. La OMS advierte de que “las personas solitarias tienen el doble de probabilidades de deprimirse”, y diversos estudios han relacionado la soledad persistente con ansiedad intensa y pensamientos de autolesión, lo que la convierte en un factor de riesgo de primera para la salud mental.
La amistad como factor de longevidad
En esta línea, el divulgador y experto en longevidad Dan Buettner, conocido por su investigación sobre las Zonas Azules, que son regiones del mundo con mayor esperanza de vida, destaca la importancia de los lazos sociales: “Las personas que se sienten solas, que no tienen interacción social regular o que al menos no sienten que la tienen, mueren unos ocho años antes que las personas que tienen al menos dos o tres amigos con los que pueden contar”, afirma.
Buettner recuerda que la soledad no es una situación irreversible y propone estrategias sencillas para combatirla, como llamar proactivamente a un amigo, ir a un lugar donde sea probable que conozcas gente nueva o hacer voluntariado. A su juicio, esta necesidad tiene raíces evolutivas: “Nuestra especie evolucionó cooperando entre sí”, y por eso la interacción social resulta tan esencial y placentera como otras conductas básicas para la supervivencia.
Cómo crear y mantener vínculos en la edad adulta
Aunque hacer amigos en la infancia suele ser espontáneo, en la edad adulta el proceso se complica. Las responsabilidades laborales, familiares o los cambios vitales pueden dificultar el mantenimiento de las relaciones. Desde la Clínica Mayo señalan que es normal sentirse desconectado en ciertas etapas, pero recomiendan actuar para evitar que esa sensación se estanque.
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Como el mismo Dan dice “no gano dinero diciendo esto”, pero sabe que sus palabras pueden ayudar a alguien. Entre sus consejos figuran retomar el contacto con antiguas amistades, mantener la relación con excompañeros de trabajo o estudios, participar en actividades culturales y dar el primer paso para conocer a nuevas personas. Mantener una actitud positiva, concluyen los expertos, es clave para que las relaciones florezcan y, con ellas, una vida más larga y saludable.
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